Kerry King ha decidido soltar todo el veneno acumulado y ajustar cuentas con la historia del metal durante una conversación demoledora. El guitarrista admitió sin contemplaciones que durante décadas estuvo convencido de dominar el riff fundamental de "Evil", hasta que le demostraron en la cara que lo tocaba mal . Ocurrió tras bambalinas durante una gira conjunta con King Diamond, cuando Andy LaRocque tuvo que explicarle la digitación real concebida por Hank Shermann, una lección técnica compartida también por el mismísimo James Hetfield . Lejos de achantarse, el músico terminó subiéndose al escenario ocho noches consecutivas para ejecutar el tema con el grupo danés , culminando en una velada apoteósica en Dallas donde finalmente logró bordar cada acorde . La fijación por el emblemático disco Melissa viene de lejos, de aquellos años mozos en los que se turnaba el monedero con Jeff Hanneman para rescatar vinilos de importación europea en tiendas locales . Aquella obsesión por acumular estructuras laberínticas se tradujo directamente en la composición de Hell Awaits un trabajo donde intentaron embutir todas las secuencias posibles en composiciones infinitas. Pero el verdadero drama doméstico de King llega ahora al desempolvar el repertorio clásico para los conciertos del 40 aniversario . El músico ha confesado el suplicio que supone reaprender las melodías de Reign in Blood, reconociendo entre sudores que la velocidad vertiginosa que imprimía cuando tenía 22 años roza hoy lo inhumano Mientras lidia con sus propias articulaciones y prepara un segundo álbum en solitario junto a Josh Wilbur el veterano ejecutor sigue sosteniendo que no hay nada más reconfortante que ver cómo el tiempo pone a cada cual en su sitio. Al final resulta que los grandes mitos también necesitan que les enmienden la plana para recordar cómo sonar a velocidad de vértigo.
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