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LOS QUE SIGUEN AHÍ

THE ANGEL OF NOISE © · STHDMETAL ARCHIVOS DE LO INEXPLICABLE LOS QUE SIGUEN AHÍ Hay historias que terminan.
Y otras que se niegan a desaparecer.
Casas marcadas por la tragedia, testimonios inquietantes y expedientes que siguen alimentando preguntas. Explora los casos, conoce sus historias y descubre qué hay detrás de cada leyenda. ENTRA EN LA SERIE → DESCUBRE LOS EXPEDIENTES · INVESTIGA · SACA TUS CONCLUSIONES

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jueves, 15 de octubre de 2026

NIGHTWISH YA TIENE DIEZ CANCIONES NUEVAS, PERO TUOMAS HOLOPAINEN FRENA LA EUFORIA: NO HAY CONCIERTOS PREVISTOS

El compositor confirma una nueva etapa de actividad creativa para 2027, pero aclara que la banda todavía no ha hablado de volver a los escenarios. «Ha sido una auténtica explosión de composición», revela sobre el trabajo para el próximo álbum.

Nightwish empieza a mirar hacia delante, aunque todavía no hay motivos para dar por anunciada una gira. Tuomas Holopainen ha actualizado el estado del próximo disco de la banda finlandesa con una cifra concreta: ya hay diez canciones nuevas en marcha. La noticia llega acompañada de una advertencia que enfría cualquier celebración anticipada: el grupo no ha fijado un calendario definitivo y aún no ha discutido la posibilidad de ofrecer conciertos.

En una entrevista con The Metal Circus, el teclista y principal compositor explicó que la escritura ha avanzado con fuerza durante las últimas semanas. Cuando el entrevistador le preguntó si había pasado de las seis canciones mencionadas anteriormente a siete u ocho, Holopainen respondió que ya eran diez. Describió el momento como una etapa especialmente fértil para componer, mientras trabaja también en su próximo álbum en solitario.

La cifra supone una actualización relevante sobre el proceso creativo de Nightwish, pero no significa que el disco esté terminado ni que exista una fecha de lanzamiento. El músico dejó claro que todavía no hay planes exactos sobre qué se hará y cuándo. Lo único establecido es que la banda espera entrar en el estudio en algún momento de 2027.

Reactivación sí; gira, todavía no

La pausa de Nightwish supera ya los dos años y, según explicó Holopainen, responde a circunstancias profundamente personales que afectan a más de un integrante. El compositor evitó entrar en detalles y pidió, en la práctica, que se respete la privacidad de quienes atraviesan esa situación.

Su mensaje sobre el futuro fue claro: Nightwish volverá a activarse el próximo año. Sin embargo, esa declaración debe entenderse junto con otra precisión que hizo durante la misma conversación: todavía no han hablado de organizar actuaciones en directo.

Holopainen aseguró que la banda comunicará sus planes sobre el nuevo álbum, las giras y los calendarios cuando llegue el momento. Por tanto, no hay fechas anunciadas ni confirmación de que el regreso a los escenarios vaya a producirse en 2027. La prioridad inmediata es avanzar hacia el siguiente trabajo discográfico.

La diferencia no es menor para una formación cuyos seguidores llevan tiempo esperando noticias. La actividad creativa está en marcha, pero convertir esa reactivación en una gira confirmada sería adelantarse a lo que el propio músico ha explicado.

Una década sin escuchar música de forma habitual

La entrevista también dejó una de las confesiones más insólitas de Holopainen. El compositor aseguró que lleva aproximadamente diez años sin escuchar música de manera activa, pese a que continúa dedicándose a escribirla y tocarla.

Recordó que, desde la adolescencia hasta los cuarenta años, escuchaba música constantemente y se enamoraba de nuevas bandas con frecuencia. Después, algo cambió: dejó de encontrar esa actividad tan reconfortante y empezó a disfrutar más del silencio y de los sonidos ambientales.

Eso no significa que haya abandonado la música ni que haya dejado de escuchar por completo a sus artistas favoritos. Aclaró que sí presta atención a los nuevos discos de las bandas que más le gustan. Lo que ha desaparecido es aquella costumbre de pasar el tiempo descubriendo música de forma continua.

El detalle resulta especialmente llamativo en alguien cuya creatividad depende precisamente del universo sonoro, pero Holopainen separa ambas cosas: disfruta componiendo y tocando; escuchar música por placer se ha convertido en la parte más complicada.

Treinta años de historia antes de escribir el siguiente capítulo

La conversación se produjo en el contexto de The Greatest 30 Years on Earth, el lanzamiento conmemorativo de las tres décadas de Nightwish. El proyecto reúne actuaciones en directo, material de archivo y un documental, además de fotografías inéditas y una entrevista con Holopainen y Emppu Vuorinen.

El teclista recordó especialmente el concierto celebrado en Kitee, su localidad natal. Desde el escenario podía ver el edificio donde se grabó la primera maqueta de Nightwish en 1996. Ante unas 10.000 personas, repasó mentalmente el camino recorrido: diez álbumes, miles de actuaciones y una historia marcada tanto por los momentos de felicidad como por las dificultades.

También explicó que le gustaría que Nightwish pudiera mantener vivo su legado incluso si algún día él no estuviera. Su deseo, según expresó, sería que la banda encontrase a otro compositor capaz de conservar su espíritu.

Pero ahora el siguiente capítulo depende de pasos mucho más inmediatos: continuar escribiendo, preparar la entrada al estudio y decidir cómo se organizará el regreso. Las diez canciones ofrecen una señal alentadora para quienes esperan nueva música. Los conciertos, en cambio, siguen sin fecha.

Fuentes: Entrevista de The Metal Circus con Tuomas Holopainen y BraveWords, información previa sobre los planes de grabación para 2027.

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TUOMAS HOLOPAINEN CAMBIA SU FORMA DE VIVIR LA MÚSICA Y ADMITE QUE EL SILENCIO LE APORTA MÁS

El cerebro creativo de Nightwish encuentra hoy su mayor recompensa lejos de la escucha constante, mientras revisa con otros ojos algunas decisiones audiovisuales de los primeros años de la banda.

Tuomas Holopainen continúa componiendo, desarrollando nuevos proyectos y dando forma al futuro musical de Nightwish, pero su relación con la música ha cambiado radicalmente con el paso del tiempo. El teclista y principal compositor finlandés explicó en una entrevista con The Metal Circus que, desde hace aproximadamente una década, el silencio y los sonidos ambientales le proporcionan una satisfacción que ya no encuentra de la misma manera escuchando discos.

El cambio no ha apagado su impulso creativo. Holopainen mantiene intacto el placer de escribir canciones, interpretarlas y construir nuevas composiciones. La diferencia está en el lugar que ocupa la escucha en su vida cotidiana: aquello que durante su juventud le permitía descubrir constantemente nuevos grupos ha dejado de ser una actividad habitual.

El músico tampoco ha cerrado la puerta a las novedades. Cuando alguno de sus grupos favoritos publica un nuevo trabajo, suele escucharlo. Su explicación apunta a una transformación personal en sus hábitos, no a un rechazo de la música ni a una pérdida de interés por su profesión.

MIRAR ATRÁS TAMBIÉN SIGNIFICA RECONOCER LOS ERRORES

La conversación dejó otra reflexión interesante sobre la evolución de Nightwish. Al recordar algunos DVD y videoclips publicados hace veinte o veinticinco años, Holopainen admitió que actualmente le cuesta ver determinadas producciones de aquella época.

El compositor recordó que la banda había visto numerosos vídeos en directo de Pantera y que, en aquel momento, quiso trasladar parte de aquella estética a sus propios lanzamientos audiovisuales. Con la perspectiva actual, algunas de aquellas decisiones ya no le convencen.

Su comentario no supone un rechazo de la trayectoria del grupo, sino una muestra de cómo cambia el criterio artístico con los años. Lo que en una etapa parecía una buena idea puede verse de otra manera después de décadas de experiencia, escenarios y grabaciones.

Esa mirada retrospectiva encaja con un periodo en el que Nightwish prepara su siguiente capítulo discográfico. Holopainen confirmó en la entrevista que el proceso de composición estaba siendo especialmente productivo y que el grupo tenía previsto entrar al estudio en algún momento de 2027, aunque sin concretar un calendario completo.

Más allá de los planes de la banda, sus palabras dibujan el retrato de un creador que no necesita mantener una exposición permanente a la música para seguir desarrollando nuevas ideas. En su caso, el silencio se ha convertido en parte de su manera de vivir y trabajar, mientras el pasado de Nightwish continúa ofreciéndole motivos para reflexionar sobre cómo ha cambiado su propio criterio.

Fuente: entrevista de The Metal Circus a Tuomas Holopainen.

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CHARLIE SHEEN CONFIESA SU INFIERNO CON EL CRACK: EN PLENA FUGA DE «DOS HOMBRES Y MEDIO» FINGÍA ESTAR ENFERMO PARA OCULTARLO

Charlie Sheen en el evento FX Ad Sales Upfront, el 28 de marzo de 2012. Fotografía de Joella Marano.
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Fotografía: Joella Marano. Charlie Sheen en el evento FX Ad Sales Upfront, 28 de marzo de 2012.
Licencia: Creative Commons Atribución-CompartirIgual 2.0 (CC BY-SA 2.0).
Fuente: Ver fotografía original y créditos en Wikimedia Commons.
Modificaciones: la imagen se muestra sin filtros ni alteraciones; los efectos visuales se aplican únicamente al marco exterior. No existe patrocinio ni respaldo de la fotógrafa.

El actor revela en The Wild Project que consumía crack durante la recta final de la serie, recuerda el estallido de «tiger blood» que acabó con su despido y destapa una fiesta de cinco días con varias mujeres. Detrás de la leyenda descontrolada de Hollywood había una espiral que, según reconoce ahora, estuvo a punto de costarle mucho más que su carrera.

Charlie Sheen podía protagonizar una de las comedias más exitosas de la televisión estadounidense mientras su vida privada se convertía en un auténtico campo de minas. En una de las confesiones más perturbadoras de su conversación con Jordi Wild en The Wild Project, el actor admite que, durante los últimos episodios de Dos hombres y medio, consumía crack, apenas dormía y llegaba a inventarse enfermedades para esconder que no estaba en condiciones de trabajar con normalidad.

No se trata de una anécdota extravagante más de la interminable mitología de Hollywood. Es el relato de un hombre que, mientras millones de espectadores seguían disfrutando de su personaje, asegura que estaba perdiendo el control de su propia vida.

Sheen explica que llegó a fingir problemas físicos —incluido el vértigo— para justificar ausencias y disimular su estado. El consumo de crack, cuenta, lo arrastraba con rapidez hacia lugares oscuros. A esa situación se sumaban los conflictos familiares, dos divorcios, la responsabilidad de sus cuatro hijos y sus intentos fallidos de mantenerse alejado del alcohol.

La contradicción resulta brutal: una estrella que seguía siendo una máquina de generar audiencia, pero que, según su propio testimonio, atravesaba una etapa en la que ni siquiera podía garantizar que funcionaría con normalidad ante las cámaras.

El despido, la testosterona y una explosión que se convirtió en espectáculo mundial

La caída de Sheen terminó estallando públicamente en 2011, cuando su enfrentamiento con la producción de Dos hombres y medio se convirtió en un circo mediático. En la entrevista, el actor recuerda que se encontraba en Bahamas cuando supo que había sido despedido. Describe aquel periodo como una combinación explosiva de consumo de sustancias, falta de sueño, rabia y una sensación de invulnerabilidad que hoy contempla de otra manera.

También menciona el uso de crema de testosterona y recuerda que se encontraba en un estado de furia que llegó a interpretar como si algo se hubiera apoderado de él. Entre los episodios que contribuyeron al desastre, señala una entrevista radiofónica con Alex Jones en la que arremetió contra Thomas Jefferson con un insulto descomunal. Según su versión, al día siguiente recibió la noticia de que estaba fuera de la serie.

Pero el despido no trajo inmediatamente una reflexión serena. Llegó la etapa del «tiger blood», el «winning» y las declaraciones imposibles, con Sheen convertido en protagonista de una sucesión de entrevistas, titulares y memes. El personaje público parecía disfrutar del caos mientras el hombre que había detrás seguía lidiando con sus propios problemas.

En The Wild Project, reconoce que aquella exposición fue vergonzosa y autodestructiva. No culpa a la periodista Andrea Canning por una de las entrevistas más recordadas de aquella época: considera que fue él quien puso sobre la mesa todo el material que terminó explotando. Según relata, se despertó al día siguiente y encontró canciones, bromas y reacciones por todas partes. La crisis personal se había transformado en entretenimiento global.

Incluso el famoso «tiger blood», explica, no surgió completamente de la nada: lo relaciona con una expresión del jugador de béisbol Brian Wilson, que había hablado de tener «sangre de tigre» y ADN de Adonis. Sheen convirtió aquella frase en una de las marcas más reconocibles de su descontrol público.

La confesión más absurda: cinco días de fiesta con varias mujeres

Entre las historias que relata, hay otra que parece salida de una película disparatada sobre excesos hollywoodienses. Preguntado por la fiesta más salvaje que recuerda, Sheen cuenta que estaba viendo a cinco o seis mujeres sin que ellas supieran unas de otras. En lugar de mantener las situaciones separadas, decidió reunirlas, explicarles lo que estaba ocurriendo y comprobar qué pasaba.

Según su relato, la reunión terminó prolongándose durante cinco días, con alcohol y desnudez. El actor sostiene que todas se lo tomaron bien y bautiza aquella experiencia como algo histórico, recurriendo incluso a la comparación con Los Vengadores.

La anécdota tiene todos los ingredientes de la leyenda que durante años acompañó su nombre: una decisión extravagante, una ausencia total de discreción y una historia que parece diseñada para alimentar titulares. Pero también ilustra hasta qué punto Sheen convirtió su vida privada en un espectáculo permanente, una dinámica que él mismo reconoce que acabó haciéndole daño.

«Dos hombres y medio»: el éxito que convivía con el derrumbe

Sheen no reduce toda su trayectoria televisiva a aquella catástrofe. Recuerda con cariño el salto a Spin City, donde sustituyó a Michael J. Fox, y cómo esa experiencia le dio confianza para asumir después el papel protagonista de Dos hombres y medio. También reconoce el valor de la comedia para el público: algunos seguidores le han contado que la serie les ayudó a sobrellevar momentos especialmente duros, desde enfermedades familiares hasta estancias en el hospital.

Esa conexión con los espectadores contrasta con el deterioro que describe durante los últimos tiempos de su etapa en la producción. Mientras la comedia seguía funcionando como refugio para otros, él trataba de esconder una situación cada vez más difícil.

La versión de Sheen no debe confundirse con una explicación completa de todo lo sucedido en el plató. El creador de la serie, Chuck Lorre, ha ofrecido recientemente su propia perspectiva sobre aquellos días y ha descrito un ambiente de miedo y ansiedad durante la fase final del actor en el programa. Los relatos de ambos ayudan a dimensionar la gravedad de una ruptura que no fue simplemente una disputa entre una estrella y sus productores.

Con los años, la relación entre Lorre y Sheen se recompuso lo suficiente como para que el actor apareciera en Bookie. Sheen asegura que aquella oportunidad permitió reparar parte del vínculo y reconoce su propia responsabilidad en el conflicto.

De la autodestrucción a la responsabilidad

Lo más revelador de la entrevista quizá no sea la colección de excesos, sino la forma en que Sheen los mira ahora. Explica que durante años estuvo atrapado entre adicciones, problemas personales, impulsividad y una necesidad constante de reaccionar ante lo que sucedía a su alrededor. Un amigo cercano, Eddie Braun, llegó a advertirle, según recuerda, que con aquel estilo de vida podía no sobrevivir.

El actor no presenta su pasado como una historia de heroísmo. Habla de daños que se hizo a sí mismo y a su familia, y de la necesidad de dejar de tomarse todo como una provocación personal. Su objetivo actual, dice, es concentrarse en la salud, sus hijos y aquello que realmente merece su energía.

También reconoce que Hollywood lo mantuvo apartado durante más de una década y que todavía busca proyectos que le permitan trabajar sin repetir fórmulas agotadas. Critica una industria cada vez más dominada, a su juicio, por los algoritmos, las franquicias de superhéroes y los efectos digitales, y reivindica las historias independientes, los diálogos sólidos y las películas con personalidad.

Ahora explora nuevas vías, entre ellas el pódcast Mostly Sheenius, y participa en el desarrollo de Wild AF, una marca de cerveza sin alcohol. Su presente profesional no borra lo sucedido, pero muestra que intenta construir una vida distinta a la que alimentó el personaje público del «ganador» permanente.

La imagen final que deja la conversación no es la de un hombre que presume de haber sobrevivido a sus excesos. Es la de alguien que todavía no tiene una explicación definitiva para todo lo que pasó, pero que reconoce el precio de aquella espiral. El mismo actor que convirtió el caos en un espectáculo mundial admite hoy que la parte más peligrosa no era lo que el público veía, sino todo lo que estaba intentando ocultar.

Entrevista completa: The Wild Project #387 — Charlie Sheen: charla con la última rockstar viva del cine

Fuentes y contexto: entrevista original de The Wild Project; The Book of Sheen, memorias de Charlie Sheen; información oficial de Wild AF Brewing; Vanity Fair: el relato de Chuck Lorre sobre el final de Sheen en Dos hombres y medio.

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RANDY BLYTHE LE DECLARA LA GUERRA A LOS TROLLS: «SI QUIERES INSULTARME, TIENES QUE PAGARME»

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Randy Blythe, vocalista de Lamb of God, actuando en directo en House of Blues, Myrtle Beach, el 4 de marzo de 2006. Fotografía de Josh Cox, U.S. Marine Corps.
Randy Blythe, vocalista de Lamb of God, durante una actuación en House of Blues, Myrtle Beach, Carolina del Sur, el 4 de marzo de 2006.

Fotografía: Josh Cox, U.S. Marine Corps.
Licencia: dominio público por ser una obra realizada por personal del Gobierno federal de Estados Unidos en el ejercicio de sus funciones oficiales.
Ver fotografía original y créditos en Wikimedia Commons
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El vocalista de Lamb of God explica por qué abandonó las redes sociales, critica la dependencia del teléfono móvil y revela cómo sobrevive a una rutina de giras que puede dejarlo sin dormir después de cada concierto.

Randy Blythe no parece dispuesto a regalarle ni un minuto de tranquilidad a los desconocidos que viven pendientes de soltar veneno en internet. El vocalista de Lamb of God ha encontrado una solución bastante particular para lidiar con los provocadores digitales: borrar sus perfiles en redes sociales y convertir los posibles insultos en una operación de pago. Si alguien quiere atacarlo a través de los comentarios de su Substack, primero tendrá que suscribirse; después, según explica entre risas, todavía puede acabar bloqueado. Negocio redondo para él, pésimo plan para el troll.

La ocurrencia forma parte de una conversación en la que el músico estadounidense alterna el humor corrosivo con reflexiones sobre la tecnología, el desgaste de una carrera de décadas y la necesidad de proteger la cabeza de un mundo que nunca deja de reclamar atención.

El troll tendrá que pasar por caja

Blythe lo deja claro: ya no está en las redes sociales. Su presencia digital se limita, entre otras cosas, a su Substack, donde los comentarios están reservados a suscriptores de pago. Su razonamiento es tan provocador como sencillo: si alguien pretende insultarlo, al menos tendrá que pagar por la oportunidad. Y ni siquiera eso garantiza que consiga su objetivo, porque el músico puede bloquearlo igualmente.

Más allá de la broma, su decisión apunta a una cuestión reconocible para cualquiera que haya acabado atrapado en discusiones interminables en internet: no todo el mundo merece acceso directo a tu tiempo, tu atención o tu paciencia. Blythe ha optado por cerrar esa puerta en lugar de pasarse el día respondiendo a desconocidos.

El teléfono móvil: una máquina de secuestrar la mañana

Otra de las partes más reveladoras de la entrevista llega cuando explica cómo intenta proteger la primera hora de su día. En casa, el cantante se levanta, prepara café, atiende junto a su pareja a los gatos, lee filosofía y escribe en su diario. Durante ese primer tramo de la mañana evita mirar el teléfono.

El motivo es contundente: no quiere empezar el día a merced de la negatividad, las malas noticias y los problemas de todo el planeta antes siquiera de haber terminado el café.

En las giras, sin embargo, mantener esa disciplina resulta más complicado. Utiliza el móvil como despertador y, en cuanto lo consulta, puede encontrarse con mensajes del representante, trámites pendientes y obligaciones que disparan una cadena de distracciones. El propio Blythe describe cómo esa espiral puede terminar llevándolo a investigar algo tan disparatado como las infecciones urinarias de los cocodrilos.

La anécdota es absurda, pero el mecanismo que describe resulta familiar: una consulta aparentemente inocente abre la puerta a otra, después a otra y, cuando uno se da cuenta, ha perdido el hilo de lo que iba a hacer.

Quiere volver a orientarse sin depender del GPS

El vocalista también cuestiona hasta qué punto la tecnología está debilitando ciertas capacidades cotidianas. Durante su estancia en Sídney alquiló una bicicleta eléctrica para acercarse a la zona de la Ópera y hacer fotografías. El teléfono le resultó útil para orientarse y gestionar el alquiler, pero, al regresar, decidió prescindir deliberadamente de los mapas.

La intención era obligarse a recordar el camino y recuperar esa capacidad de desenvolverse sin consultar constantemente una pantalla.

Blythe amplía la reflexión al sentido de la orientación y a la pérdida de habilidades que antes se ejercitaban de manera habitual. No plantea que los jóvenes sean menos capaces por naturaleza: reconoce que han crecido en un entorno distinto, donde muchas tareas requieren menos esfuerzo mental, mientras que otras presiones —como la exposición permanente al juicio ajeno en redes— han ganado terreno.

Su crítica no consiste en demonizar los teléfonos. Admite que son herramientas útiles. El problema aparece cuando dejan de ser instrumentos que utilizamos y pasan a dirigir nuestra atención.

Treinta años de Lamb of God y una factura física que sigue pasando

La conversación también muestra el precio de mantener una actividad escénica tan intensa durante décadas. Blythe reconoce que su cuerpo acusa el desgaste de saltar, correr y gritar sobre el escenario durante tantos años, especialmente en la espalda.

Para trabajar esa zona practica foundation training, un método centrado en fortalecer la cadena muscular posterior y mejorar la función física. No se presenta como un fanático del gimnasio: su enfoque está más ligado a mantenerse operativo para soportar las exigencias de su trabajo y continuar activo.

La recuperación después de cada concierto tampoco es sencilla. Mientras algunos compañeros consiguen dormirse pronto, él y el guitarrista Willie Adler tienen más dificultades para desconectar después de la descarga de adrenalina. El resultado puede ser una noche de descanso insuficiente y la ansiedad añadida de comprobar cuánto tiempo queda antes de tener que levantarse otra vez.

La logística de las giras le ha enseñado a organizar hasta el último detalle. Antes de subir al escenario deja preparada la habitación del hotel para poder regresar, cambiarse, ducharse y acostarse sin perder tiempo. Al día siguiente, todo está dispuesto para cerrar la maleta y salir hacia el siguiente destino.

No hay glamour en esa parte de la vida musical: hay cansancio, horarios, aviones y la necesidad de repetir el proceso una y otra vez.

Una carrera construida a base de insistir cuando otros abandonan

Blythe también recuerda que Lamb of God no nació con una trayectoria asegurada. La banda comenzó en 1994 y pasó sus primeros meses como formación instrumental antes de que él se incorporara. Desde entonces, la música se ha convertido en su profesión durante casi tres décadas.

Su explicación del éxito dista mucho de cualquier relato mágico sobre el talento. Habla de insistencia, sacrificio y una dosis de suerte: hay grupos magníficos que trabajan durante años sin alcanzar el mismo reconocimiento. La diferencia, según su reflexión, está en continuar intentándolo el tiempo suficiente para conectar con el público.

En el terreno creativo, el cantante afirma que la banda no compone calculando qué aprobarán los seguidores. Willie Adler puede llegar con decenas de ideas y, después de grabar y probar material, el grupo decide qué funciona. La prioridad es que las canciones tengan sentido para ellos, no introducir cambios calculados para contentar o provocar a una parte de la audiencia.

También reivindica la presencia creciente de mujeres en los conciertos y en las formaciones de metal. Lo considera una evolución positiva para una escena que, en su opinión, ya tiene suficientes hombres. El comentario aparece acompañado de su habitual humor irreverente, pero el fondo es claro: le gusta ver una participación más diversa en el público y entre quienes suben al escenario.

El último detalle: desconectar también es una forma de resistencia

Entre las anécdotas de la entrevista aparece incluso un intento de aprender a pronunciar correctamente el español «oh no», convertido en una broma recurrente por los amigos estadounidenses del músico. La historia termina con varios tatuajes de esas palabras, incluida la esposa de Blythe, que después se preguntó por qué se había hecho uno si ya sabía decirlo.

Es una escena mucho más ligera que sus reflexiones sobre las redes, el cansancio o la atención, pero encaja con el tono de la conversación: un veterano del metal capaz de hablar de la maquinaria de una gira y, segundos después, reírse de una decisión absurda que acabó grabada en la piel.

La idea que atraviesa todo el encuentro es menos complicada de lo que parece. Blythe intenta reservar espacio para su vida, cuidar su cuerpo y decidir qué merece entrar en su cabeza. En una época en la que el teléfono puede convertir cualquier instante libre en otra obligación, su estrategia consiste en recuperar el control, aunque sea empezando por no mirar la pantalla al despertar.

Y si un troll quiere discutir con él, ya sabe: que prepare la tarjeta.


Entrevista original: Randy Blythe Talks Routine, Beating Internet Trolls, Getting Lost on Purpose & More — YouTube

Contexto adicional: Metal On Tap — entrevista con Randy Blythe, publicada el 10 de octubre de 2026 · Blabbermouth — declaraciones de Blythe sobre su carrera y Lamb of God

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ROGER WATERS ARREMETE CONTRA JAMES HETFIELD: «TIENE UN COEFICIENTE INTELECTUAL DE TRES» Y REABRE LA POLÉMICA POR LA MÚSICA DE METALLICA EN INTERROGATORIOS

El exlíder de Pink Floyd cuestiona al vocalista de Metallica por defender conciertos sin mensajes políticos. El detonante de su ataque es una antigua entrevista en la que Hetfield bromeó sobre el uso de sus canciones contra prisioneros iraquíes, una práctica documentada por medios de comunicación y denunciada por organizaciones de derechos humanos.

Roger Waters ha dirigido una nueva andanada verbal contra James Hetfield. En una entrevista con The Katie Halper Show, el músico británico criticó la postura del cantante de Metallica sobre la política en los conciertos y recuperó unas declaraciones de 2004 acerca del uso de la música de la banda durante interrogatorios a detenidos en Irak.

El enfrentamiento reúne dos asuntos diferentes: el debate sobre si los artistas deben pronunciarse políticamente desde el escenario y la controversia por el empleo de canciones como método de presión psicológica. La segunda cuestión tiene un antecedente documentado; las conclusiones de Waters sobre la personalidad y las capacidades de Hetfield son, en cambio, opiniones expresadas durante la entrevista.

HETFIELD DEFIENDE LOS CONCIERTOS SIN MENSAJES POLÍTICOS

Durante una actuación en Las Vegas, James Hetfield agradeció al público el tiempo y el dinero invertidos para asistir al espectáculo. Después explicó que Metallica no pretende influir políticamente en sus seguidores y que su propósito es ofrecer música, energía y una oportunidad para desconectar de los problemas externos.

«La agenda de Metallica es amor, energía y heavy music», declaró.

Las palabras forman parte de una posición que Hetfield ha expresado anteriormente: prefiere que la música no quede subordinada a disputas partidistas. Esa postura puede generar desacuerdo, pero no demuestra por sí sola que el músico carezca de opiniones políticas ni obliga a interpretar cada canción de la banda como una declaración ideológica.

El catálogo de Metallica incluye temas que abordan la guerra, el sistema judicial, el abuso de poder y la vulnerabilidad de los soldados. «One», «Disposable Heroes» y «...And Justice for All» son ejemplos de canciones cuyas letras permiten lecturas sociales y políticas. La existencia de esos contenidos, sin embargo, no basta para atribuir a la banda una posición concreta sobre todos los conflictos actuales.

«TIENE UN COEFICIENTE INTELECTUAL DE TRES»: EL ATAQUE DE WATERS

Roger Waters reaccionó con insultos directos. «¿Podemos dejar de hablar de este imbécil? Estoy harto de él», dijo durante la entrevista. A continuación, aseguró que Hetfield tenía «un coeficiente intelectual de aproximadamente tres», lo calificó de «don nadie» y cuestionó su condición de músico.

Waters también afirmó que había escuchado a Metallica tocar instrumentos acústicos y que el resultado le había parecido «lamentable».

Estas frases reflejan el desprecio que Waters manifestó durante la conversación; no constituyen pruebas sobre la inteligencia de Hetfield ni una evaluación objetiva de sus capacidades musicales. La fortuna del cantante, que Waters mencionó de forma despectiva, tampoco permite establecer por sí sola nada sobre su calidad artística o su conducta moral.

El motivo concreto de la indignación aparece cuando Waters recupera un episodio anterior a la actual controversia.

«ENTER SANDMAN»: CUANDO UNA CANCIÓN SE UTILIZA COMO MÉTODO DE PRESIÓN

El uso de música a volúmenes extremos durante interrogatorios a detenidos en el contexto de la guerra contra el terrorismo fue documentado por medios de comunicación. En junio de 2008, el diario británico The Guardian publicó el artículo «Welcome to 'the disco'», firmado por Clive Stafford Smith, entonces director de la organización jurídica Reprieve.

El reportaje describió el empleo de música reproducida de manera prolongada y a un volumen ensordecedor para desorientar a prisioneros y debilitar su resistencia psicológica. Entre las canciones mencionadas figuraba «Enter Sandman», de Metallica, utilizada en centros de detención como Guantánamo.

La gravedad del asunto no reside en que una canción resulte desagradable para quien la escucha. El contexto descrito era el de personas detenidas, sometidas a condiciones de encierro y expuestas a sonido extremo durante periodos prolongados como parte de interrogatorios.

El artículo también recogió testimonios sobre los efectos psicológicos de estas prácticas. La información publicada permite afirmar que el uso coercitivo de música fue denunciado y documentado; no permite atribuir a Metallica la decisión de emplear sus canciones ni concluir que la banda controlara cómo las utilizaban las autoridades.

LO QUE HETFIELD DIJO REALMENTE EN 2004

El antecedente más relevante se encuentra en una entrevista que James Hetfield concedió a Terry Gross en el programa estadounidense Fresh Air, en 2004. Durante la conversación, la presentadora le leyó información sobre el uso de canciones de Metallica y de música infantil para intentar quebrar la resistencia de prisioneros.

Hetfield respondió que la banda no tenía control sobre lo que terceros hacían con sus grabaciones. Después bromeó con que llevaba años «castigando» musicalmente a sus padres, parejas y seres queridos, y preguntó por qué iba a ser diferente en el caso de los iraquíes.

También hizo un comentario sobre la libertad y la exposición de los detenidos a una música que, según la información que le leyeron, podía resultarles culturalmente ajena. Sin embargo, su respuesta no terminó en esa broma: reconoció que la exposición constante podía ser implacable y admitió que escuchar death metal durante doce horas seguidas podría llevarlo a perder la cordura. Además, dejó claro que las autoridades no habían solicitado permiso a la banda.

El conjunto de la entrevista importa. La broma está registrada y es legítimo examinarla críticamente por el contexto en el que se produjo. Pero sería inexacto presentar esas palabras, por sí solas, como una declaración explícita de apoyo a la tortura o afirmar que Hetfield diseñó o autorizó el uso de sus canciones en interrogatorios.

Lo documentado es que respondió con humor ante una práctica grave y que, en la misma conversación, reconoció el carácter potencialmente extremo de la exposición sonora. La valoración moral de aquella respuesta corresponde al análisis de sus palabras, no a una intención que pueda darse por demostrada sin más pruebas.

LA ACUSACIÓN DE HIPOCRESÍA Y EL DEBATE SOBRE LA RESPONSABILIDAD ARTÍSTICA

En el vídeo, los presentadores también repasan canciones de Metallica con contenido social o político y recuperan una antigua declaración de Hetfield en la que expresó su rechazo a hablar de política porque, a su juicio, podía interferir en la música.

A partir de esos ejemplos, el programa plantea una contradicción entre el repertorio de la banda y la postura que su vocalista defiende en el escenario. Esa lectura pertenece a los responsables del espacio y a quienes consideran que los artistas deben pronunciarse sobre los usos de su obra o sobre determinados acontecimientos.

Existe, no obstante, una distinción importante: interpretar una canción como antibélica o crítica con el poder no significa que su autor deba adoptar públicamente una posición sobre cada conflicto. Del mismo modo, defender la libertad creativa no impide cuestionar una respuesta que trivialice el sufrimiento de personas detenidas.

El debate más sólido no necesita atribuir intenciones que no están acreditadas. Basta con examinar las declaraciones, el contexto histórico y las consecuencias documentadas del uso coercitivo de música.

WATERS APELA A LA EMPATÍA Y AMPLÍA SU CRÍTICA A PALESTINA

En la parte final de la conversación, Waters sostuvo que la empatía y la bondad son más importantes que la fama o el éxito económico. Para ilustrar su argumento, recordó The Boy, the Mole, the Fox and the Horse, de Charlie Mackesy, y el pasaje en el que un personaje expresa que quiere ser amable cuando crezca.

Desde esa reflexión, Waters conectó su mensaje con su postura sobre Israel y Palestina y manifestó su deseo de que la población palestina pueda regresar a sus hogares.

Estas declaraciones forman parte de la posición política pública de Waters. Su mención de Palestina no demuestra por sí misma que su crítica a Hetfield sea correcta o incorrecta, pero permite entender el marco moral y político desde el que el músico interpreta el episodio.

DOS POSTURAS ENFRENTADAS Y UNA CUESTIÓN QUE SIGUE ABIERTA

Hetfield defiende que Metallica ofrezca a sus seguidores un espacio musical sin discursos políticos. Waters considera que los artistas deben prestar atención al sufrimiento humano y critica con dureza lo que interpreta como una falta de empatía.

El enfrentamiento no convierte automáticamente a uno en portavoz de la razón ni al otro en responsable de las prácticas denunciadas. La controversia exige separar las declaraciones comprobables de las valoraciones personales.

Hay un hecho central que no depende de los insultos de Waters: el uso de música a volúmenes extremos contra detenidos fue objeto de denuncias y reportajes, y Hetfield hizo en 2004 comentarios humorísticos sobre el empleo de las canciones de Metallica en ese contexto. También consta que reconoció durante aquella entrevista el efecto psicológico que podía tener una exposición prolongada.

Que esa respuesta resulte frívola, insensible o inaceptable es una valoración que debe argumentarse a partir de sus palabras completas y del contexto documentado, no presentarse como un hecho independiente.

La pregunta de fondo sigue siendo relevante: ¿hasta dónde llega la responsabilidad moral de un artista cuando su obra es utilizada por terceros para infligir sufrimiento? La entrevista de Waters reabre esa discusión, pero los hechos y las opiniones deben seguir distinguiéndose.


Fuentes para contrastar

THE ANGEL OF NOISE ©: STHDMETAL

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FROZEN CROWN DESTAPA EL LADO MÁS BRUTAL DEL METAL: 100.000 EUROS POR GIRAR EN EE. UU., MACHISMO Y UNA INDUSTRIA OBSESIONADA CON LAS MODAS

Federico Mondelli pone sobre la mesa los obstáculos económicos que afrontan las bandas europeas, denuncia los prejuicios contra las mujeres del metal y cuestiona una sociedad en la que parece obligatorio consumir lo mismo que los demás. Además, revela cómo Frozen Crown compuso su sexto álbum a contrarreloj y convirtió «Iris», de Goo Goo Dolls, en una inesperada apuesta de power metal.

El metal puede sonar a libertad, rebeldía y desafío, pero vivir de él implica enfrentarse a una realidad bastante menos épica. Visados, papeleo interminable, gastos adelantados, presión discográfica y prejuicios que siguen vivos en pleno 2026. Federico Mondelli, guitarrista, vocalista y principal arquitecto musical de Frozen Crown, ha puesto varios de estos problemas sobre la mesa en una entrevista que va mucho más allá de presentar un nuevo disco.

En la conversación, el músico italiano habla sin rodeos sobre las dificultades de organizar una gira estadounidense, cuestiona la actitud de quienes juzgan a las mujeres metaleras por su imagen y reflexiona sobre una sociedad que parece necesitar una tendencia nueva cada semana para sentirse parte de algo.

Y todo esto mientras Frozen Crown acaba de publicar The Legend of the Six Kings, su sexto álbum de estudio, editado por Napalm Records el 2 de octubre de 2026. 

GWAR DESATA EL CAOS CON «SPLATTER FU», SU NUEVO VÍDEO EN DIRECTO JUNTO A JOE BOB BRIGGS

Los Scumdogs of the Universe recuperan una actuación grabada durante el especial de Halloween de The Last Drive-In y adelantan el contenido de un lanzamiento que une metal, terror y humor macabro.

GWAR vuelve a demostrar que su universo no entiende de medias tintas. La banda estadounidense ha publicado el vídeo oficial de «Splatter Fu (Live)», una actuación registrada durante el especial de Halloween de The Last Drive-In with Joe Bob Briggs, el programa presentado por una de las figuras más reconocibles del cine de terror televisivo.

El lanzamiento traslada al formato audiovisual una actuación que conecta dos territorios hechos para entenderse: el espectáculo extremo de GWAR y la cultura del terror de serie B que rodea a Joe Bob Briggs. La canción forma parte del proyecto GWAR and the Last Drive-In-Stein, una colaboración que reúne música en directo, referencias al género fantástico y el particular sentido del espectáculo de ambas partes.

NO ESTAMOS EN EL CLUB DE LOS GUAYS: JOE ELLIOTT HABLA DE LOS GRAMMYS MIENTRAS PREPARA 45 CONCIERTOS CON GOO GOO DOLLS

 


Def Leppard y Goo Goo Dolls preparan una gira de 45 fechas para 2027, pero la entrevista de sus líderes deja algo más que anuncios: una reflexión sobre el éxito, una crítica a los reconocimientos de la industria y el miedo de Joe Elliott a que un perro termine utilizando su estrella como retrete.

El rock puede llenar estadios, sobrevivir a las modas y acumular décadas de historia. Pero también puede acabar convertido en una conversación sobre quién recibe premios, quién decide qué artistas merecen reconocimiento y, de repente, qué podría hacer un perro sobre una estrella de Hollywood.

Joe Elliott, vocalista de Def Leppard, y John Rzeznik, líder de Goo Goo Dolls, se reunieron para hablar de la gira norteamericana que ambas bandas protagonizarán en 2027 junto a The Struts. Serán 45 conciertos entre marzo y julio, una alianza que promete reunir distintas generaciones de seguidores y dos catálogos repletos de canciones reconocibles.

Sin embargo, algunas de las declaraciones más llamativas de la entrevista no tienen que ver con el calendario de conciertos, sino con las contradicciones del negocio musical y con lo que significa seguir en pie después de tantos años.

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