El líder de Metallica agradeció el esfuerzo de los seguidores que viajaron hasta Las Vegas y defendió los conciertos como un espacio para desconectar del ruido exterior.
James Hetfield no necesitó soltar un sermón para dejar clara su postura. Durante el concierto de Metallica del pasado 10 de octubre en el Sphere de Las Vegas, el vocalista se dirigió al público para agradecer a quienes habían viajado, gastado dinero y dedicado tiempo para compartir aquella noche con la banda. Después llegó el mensaje que ha provocado conversación más allá del recinto.
«Metallica no está aquí, como otros artistas, para influenciaros con sus gilipolleces», vino a decir Hetfield, antes de rematar con una declaración que resume su planteamiento: el grupo está allí para ayudar al público a olvidarse, durante un rato, de todo lo que ocurre fuera.
Y cerró con una frase inequívoca: «La agenda de Metallica es amor, energía y heavy metal, baby».
UN ESCENARIO PARA LA MÚSICA, NO PARA DAR LECCIONES
Hetfield no mencionó nombres ni señaló directamente a ningún músico. Sus palabras, sin embargo, llegan en un momento de debate sobre los artistas que aprovechan los escenarios para expresar posiciones políticas o defender determinadas causas.
La postura que expuso en Las Vegas es que Metallica quiere concentrar la experiencia del concierto en la música y en la conexión con quienes han acudido a verlos. No se trata de una declaración detallada sobre cada conflicto o asunto político, sino de una delimitación del papel que la banda quiere desempeñar ante sus seguidores.
La idea tiene una consecuencia clara: el público acude con opiniones, procedencias y experiencias diferentes, pero durante el espectáculo comparte un mismo espacio. Hetfield reivindicó precisamente esa posibilidad de dejar a un lado, por unas horas, las tensiones del exterior.
UNA POSTURA QUE YA HABÍA EXPRESADO
No es la primera vez que el cantante se distancia de la política. En una entrevista publicada en 2017 por el diario chileno La Tercera, Hetfield explicó que prefería reservarse su opinión sobre Donald Trump. Argumentó entonces que su prioridad era conectar a las personas mediante la música y que los enfrentamientos políticos podían terminar separándolas.
Casi una década después, su intervención en el Sphere vuelve a poner esa idea sobre la mesa, esta vez directamente frente a los asistentes a un concierto. El matiz importa: Hetfield no presentó una propuesta política alternativa ni identificó a sus posibles destinatarios; habló de lo que Metallica pretende ofrecer desde el escenario.
METALLICA QUIERE QUE EL VOLUMEN LO PONGA LA MÚSICA
En una época en la que cada declaración pública de una figura conocida puede convertirse en una discusión interminable, Hetfield ha elegido expresar su posición sin convertir el concierto en un debate partidista. Sus palabras dejan clara la intención de la banda, aunque no cierran la discusión sobre si los músicos deben pronunciarse sobre los asuntos que consideran importantes.
Para Metallica, al menos en el mensaje transmitido aquella noche, la prioridad está definida: guitarras, potencia, emoción y una multitud reunida para vivir el espectáculo.
La política seguirá ahí cuando se enciendan las luces. Durante el concierto, Hetfield quiere que mande el heavy metal.
Fuente: intervención de James Hetfield durante el concierto de Metallica en el Sphere de Las Vegas, el 10 de octubre de 2026. Ver el vídeo en YouTube.
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