Si creías que la cumbre de la rebeldía en el rock and roll era destrozar habitaciones de hotel o beberse hasta el agua de los floreros, es porque aún no te has topado con la absoluta y brillante bizarrada que es la mente de Buckethead. Hablamos del tipo que decidió que la mejor puta estrategia de marketing para ser un semidiós de la guitarra era plantarse un envase de KFC en la cabeza y una máscara blanca inexpresiva a lo Michael Myers. ¿Para qué vas a enseñar tu cara cuando puedes lucir como un psicópata adicto a la comida rápida?
Hemos diseccionado los testimonios de los pobres diablos (y leyendas de la música) que han tenido que lidiar con él, y te traemos la crema de la crema de sus locuras. Agárrate, porque esto es un circo de tres pistas:
El Don Juan de las Perrerías: Resulta que con solo 16 añitos, este Casanova del shredding le mandó una carta de amor a la legendaria guitarrista Jennifer Batten, enumerando con lógica aplastante por qué debían ser pareja. ¿Sus armas letales de seducción masiva? "Oye, nena, tú tienes un perro de raza Westy, mi madre cría Westies y además ambos tocamos la guitarra". Spoiler: la infalible técnica perruna no coló y el romance nunca llegó a florecer. Un visionario totalmente incomprendido en el arte del amor.
A Ozzy Osbourne le pareció "demasiado": Ozzy, el Príncipe de las Tinieblas, el mismo que decapitó un murciélago de un bocado en pleno escenario, quiso ficharlo para su banda tras flipar con su técnica en el Ozzfest. ¿El drama? Que Ozzy le exigió que se quitara el jodido cubo de pollo para tocar. Y Buckethead, con un par, le dijo que ni de coña, que ese era su "look" innegociable y pasaba del puesto. ¡Ozzy Osbourne espantado por un accesorio avícola! La ironía es poesía pura.
Guns N' Roses y el gallinero de la locura: Doug Goldstein, el exmánager de GNR, confesó que intentar trabajar con este artista te dejaba literalmente rascándote la cabeza de la confusión. La cima de las extravagancias rockeras se alcanzó cuando Buckethead se negó a grabar sus partes de guitarra hasta que le construyeron... ¡UN GALLINERO LITERAL DENTRO DEL ESTUDIO PARA TOCAR DENTRO!. Y lo más cojonudo de todo es que, para el mánager, montar una granja en la cabina de grabación fue un trámite "fácil" comparado con los clásicos berrinches de Axl Rose y compañía, donde lo normal era recibir llamadas diciendo que alguien acababa de tirar un piano de cola por un ventanal gigante.
El "Superman" Ermitaño del Shred: John 5 cuenta que se lo encontró deambulando por el House of Blues de Disneyland (porque sí, el señor oscuro del cubo sangriento es fan incondicional de los parques Disney) y Buckethead se acercó a susurrarle tímidamente piropos sobre su estilo country de tocar. John 5 asegura que jamás lo ha visto sin el disfraz, y que forzarlo a quitárselo sería como ver a "Superman aterrizando sin la capa". Para rematar este misticismo, la cantante Azam Ali relata cómo el tipo se negaba en rotundo a articular una sola palabra en las entrevistas masivas. ¿Su excusa? "No quiero leer los mensajes de los fans ni que nada bueno o malo influencie mi música". Al parecer, el tipo es un ser de luz tan inmaculado que el duro mundo real sencillamente lo "rompería".
Mientras las estrellas prefabricadas de hoy lloran en sus redes sociales porque el catering no tiene aguacates orgánicos o su camerino no huele a vainilla, este maestro absoluto del instrumento solo necesita encerrarse en un gallinero, llevar su grasiento cubo con orgullo y aislarse por completo del universo entero para crear magia. ¡Larga vida al marciano de las seis cuerdas!




