Alissa White-Gluz, la implacable exvocalista de Arch Enemy, y el icónico guitarrista de Misfits, Doyle Wolfgang von Frankenstein, han sacado a la luz los detalles más desconocidos de su estilo de vida en una charla con la organización Viva! The Vegan Charity. Un dato real que pocos recuerdan es que la cantante canadiense creció en un hogar vegetariano en Montreal y dio el salto al veganismo absoluto en 1998, cuando apenas tenía trece años, mucho antes de pisar un estudio de grabación. Por si fuera poco, la intérprete combina esta alimentación con una filosofía straight edge estricta: jamás ha probado una sola gota de alcohol, ni tabaco, ni ninguna sustancia en toda su vida. Por su parte, el gigantesco guitarrista neoyorquino cambió la mentalidad por completo al conocer a Alissa en 2014, comprobando que eliminar el consumo animal mejoraba drásticamente su rendimiento físico y la recuperación tras los entrenamientos. La obsesión de Doyle por mantener su corpulencia en ruta lo llevó incluso a desarrollar su propia línea de suplementación vegetal, cansado de depender de las carencias del cáterin en los pabellones. Ambos recordaron cómo a principios de los años dos mil, pedir comida vegetal en los camerinos europeos equivalía a que el encargado del recinto te entregara un tomate crudo o una bolsa de patatas fritas, una precaria realidad que ellos mismos obligaron a transformar en la industria del espectáculo a base de exigencias en sus contratos. Para la pareja, rechazar la explotación animal representa la postura más auténtica de rebeldía frente a las tendencias comerciales, demostrando que para lucir músculo y derrochar energía sobre las tablas solo hace falta convicción y un buen batido de guisante.
Al final, si una figura del punk y una de las voces más potentes del planeta rinden al máximo comiendo verde, cualquier queja sobre la falta de chicha queda reducida a un ridículo pretexto.