Tobias Gustafsson rescata una reliquia compositiva de hace diez años para abrir su nuevo disco, demostrando que en el congelador de estos suecos se guardan las mejores piezas de casquería fina.
UN RIFF QUE TENÍA MÁS AÑOS QUE EL SOL
Parece que a Tobias le dio por hacer limpieza en el trastero de los recuerdos y se topó con un riff que llevaba una década cogiendo moho. En lugar de tirarlo al punto limpio, se lo enseñó a Erik y, entre birra y birra, montaron "Rapture in Rupture". El tema es un guantazo con la mano abierta que sirve para dar la bienvenida al nuevo hacha, Christian Fredriksson, que se estrena por la puerta grande marcándose dos solos de los que quitan el hipo y dejando claro que no ha venido solo a mirar.
INTENSIDAD DE LA QUE TE DEJA TIESO
Si pensabas que estos tíos se iban a ablandar, vas listo. Han cogido la receta de su anterior trabajo y le han metido un chute de mala leche extra. El nuevo álbum, In Death Throes, se gestó en el verano de 2024, con la banda sudando la gota gorda en el local para que cada arreglo sonara como un martillazo. Christian no se ha quedado de brazos cruzados y ha metido mano en la composición de cuatro cortes, dándole un aire fresco al asunto pero sin que dejen de sonar a los brutos de siempre.
GRABACIÓN ENTRE COLEGAS Y UN ACABADO DE LUJO
Para que esta joyita suene como Dios manda, se han repartido por varios estudios de Karlstad. Las voces y los parches se cocinaron con Rikard Löfgren, un viejo conocido que sabe perfectamente de qué pie cojean, mientras que de las guitarras se encargó el propio Christian. Al final, el bueno de Lawrence Mackrory ha hecho su magia en la mezcla para que todo se oiga nítido pero con el peso de un camión. La portada, obra de Giannis Nakos, es el envoltorio perfecto para unas letras donde Erik vuelve a deleitarnos con sus movidas viscerales de siempre.
Si buscas algo suave, vete a escuchar otra cosa, porque estos suecos han vuelto para recordarte quién manda en el cotarro.