Una conversación para descubrir la historia, las dificultades y la recuperación detrás de una figura de la escena metal.
FUENTE: ODIN / YouTube
FORMATO: STHDMETAL CINEMA PRO • INTERVIEW EDITION
El vocalista de Odin, Randy O, ha roto el silencio sobre lo que realmente ocurrió tras la grabación de The Decline of Western Civilization Part II. Aquella imagen de figura endiosada que proclamaba ante las cámaras que sería recordado a la altura de Jim Morrison o Robert Plant mientras llenaba el club Troubadour no era más que el resultado de un montaje diseñado para exponer las flaquezas del circuito local.
Durante la época dorada de las salas angelinas, Odin congregaba multitudes sin contar con un contrato discográfico multinacional, sostenidos por el entusiasmo de una escena que abarrotaba cada presentación. Sin embargo, el espejismo del triunfo y el descontrol constante dinamitaron las negociaciones importantes. En una extensa charla recogida en el canal de
Ese ritmo de vida desenfrenado estuvo alimentado por la constante presencia de camellos que regalaban sustancias a la banda bajo la ilusión de estar tratando con estrellas consagradas. El verdadero golpe de realidad ocurrió en el terreno personal, cuando su mujer le miró al espejo para advertirle de que ya no reconocía al hombre con el que se había unido, un toque de atención definitivo que detuvo su espiral destructiva.
Mirando atrás con la perspectiva que da el tiempo, Randy O asume con total franqueza que no haber alcanzado la cima planetaria le salvó la vida, pues la vorágine de aquel entorno habría tenido un desenlace trágico. Hoy, alejado de las fantasías del Hollywood ochentero, volcado en sus propios proyectos audiovisuales y recordando su etapa en Lost Boys, el cantante demuestra que haber salido entero de semejante vertedero fue el verdadero éxito.
Y es que para triunfar de verdad en este negocio, a veces la mejor jugada es enviar a paseo los focos antes de que los focos te dejen a ti a oscuras.

