David Ellefson rompe el silencio en una entrevista demoledora, confirmando que Megadeth murió como hermandad en 2002 para convertirse en una dictadura unipersonal donde Dave Mustaine opera como un caudillo que borra huellas, méritos y lealtades según sople el viento de su propio ego.
EL NEGOCIO DEL DIVIDE Y VENCERÁS El bajista cofundador desgrana cómo el management de finales de los 90, con Bud Prager a la cabeza, introdujo una cuña en el seno de la banda para elevar a Mustaine al estatus de "Bruce Springsteen" del metal, relegando al resto a ser meros músicos de acompañamiento. Esta estrategia de "dividir para conquistar" no solo destruyó la química del grupo, sino que transformó una sociedad de negocios y música en un cortijo privado. Ellefson relata con frialdad cómo fue testigo de la metamorfosis de su "hermano" en un líder que no tolera opiniones contrarias y que, tras la disolución de 2002, regresó con la única misión de que Megadeth fuera, exclusivamente, el show de Dave.
LA VENDETTA DEL CÓDIGO Y EL BORRADO DE HISTORIA La revelación más ácida llega con el proceso del último disco, The Sick, the Dying... and the Dead!. Ellefson confirma que Mustaine no solo lo expulsó tras el escándalo de internet —al que califica de "tontería difamatoria"— sino que ejecutó una purga técnica: borró sus pistas de bajo y eliminó sus letras, negándole el crédito que el propio Mustaine sí recibió cuando fue despedido de Metallica. Mientras Metallica mantuvo las composiciones de Dave por respeto y derecho, Mustaine optó por el "descarte humano", priorizando el control absoluto sobre la fraternidad de décadas.
LA CAÍDA DEL GALLITO DE TECLADO Y EL ADIÓS SIN RETORNO Respecto a su salida definitiva, Ellefson fulmina la "superioridad moral" de Mustaine, calificando su despido como una maniobra de distracción para proteger la imagen de la banda a costa de su reputación. Con una frase lapidaria, invita a su antiguo socio a "mandarlo todo a la mierda", asegurando que su equipo legal calificó el trato recibido como "inconsciente y desalmado". Tras años de batallas judiciales y mediáticas, el bajista ha decidido soltar la cuerda en este juego de tracción, dejando que Mustaine caiga por su propio peso en una estructura que ya solo sostiene un nombre.
En la guerra del metal, los galones se ganan en el barro, pero se pierden en el despacho.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Resulta casi poético que quien basó su carrera en el rencor hacia Metallica haya terminado siendo un líder mucho más despiadado que aquellos a los que criticaba. Mustaine aprendió de sus "errores" en 1983 solo para perfeccionar el arte de la purga interna en 2021.
La hermandad se forja con sangre, pero algunos prefieren contar billetes sobre las cenizas de sus amigos.
El que dispara por la espalda nunca podrá decir que ganó la batalla.
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