El motor incombustible de Gotemburgo ha soltado la liebre: Lex Legion es una realidad que va a sacudir los cimientos del metal técnico. No estamos ante un proyecto de aficionados; Mikkey Dee ha reunido a la alineación clásica de King Diamond de 1988, esa maquinaria de precisión que grabó piezas de culto, para dar forma a un nuevo monstruo sónico. Para cubrir el hueco frente al micrófono, han reclutado a Nils K. Rue, el prodigio de Pagan's Mind, cuya capacidad para alcanzar notas estratosféricas encaja como un guante en este engranaje de acero.
La hoja de ruta está marcada con precisión sueca. El próximo 31 de marzo aterrizará el primer sencillo, un bocado inicial que precederá a un segundo lanzamiento en mayo y al álbum completo en junio. Aunque la formación destila una química añeja, el sonido promete frescura y la contundencia propia de músicos que no saben lo que es levantar el pie del acelerador. Los escenarios tendrán que esperar hasta 2027, ya que el calendario actual de Dee está hipotecado por los compromisos globales con Scorpions.
Mientras la maquinaria de Lex Legion calienta motores en la sombra, el batería se prepara para una gira mundial donde promete repartir estopa de la buena tras los parches. Es evidente que el descanso no figura en su vocabulario y que esta nueva entidad busca algo más que un simple ejercicio de nostalgia. La mezcla entre la vieja guardia de los ochenta y la potencia vocal noruega sitúa este estreno como uno de los platos fuertes del año para los paladares más exigentes del género.
Si esperabas una reunión de lectura de prensa en un parque, mejor búscate otro hobby porque estos tipos vienen a dar lecciones de cómo se aporrea un instrumento con clase.
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