Bruce Dickinson ha sido interceptado en Filadelfia por la mismísima Sarah Connor, dejando claro que ni siendo el vocalista de la banda más grande del planeta te libras de un interrogatorio de la resistencia. El encuentro se produjo durante la Monster-Mania Con, donde el capitán de los cielos y la némesis de las máquinas compartieron un momento que ya es historia del metal y el celuloide.
Olvidaos de las reuniones de bandas convencionales o de los duetos prefabricados. Ver a Bruce frente a Linda Hamilton es el choque definitivo entre el heavy metal británico y el culto al cine de acción de los ochenta. Mientras Dickinson sigue paseando su proyecto en solitario y demostrando que su energía no conoce límites, encontrarse con la mujer que puso en jaque a la inteligencia artificial es la exclusiva que nadie esperaba pero todos necesitábamos.
La imagen no tiene desperdicio: Bruce, con su habitual aspecto desenfadado y su gorro, parece estar recibiendo instrucciones directas para salvar el futuro, o quizás solo están discutiendo qué tiene más potencia, si un motor de avión o el grito de un banshee en pleno escenario. Lo que es seguro es que en ese recinto de Pensilvania, el carisma por metro cuadrado ha roto todos los medidores. Hamilton mantiene esa mirada de acero que intimida a cualquiera, incluso a un tipo que vuela boeings por pura diversión.
Si vas a enfrentarte al fin de los tiempos, mejor que te pille con la voz afinada y una buena chaqueta negra.
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