Iron Maiden lanza el tráiler oficial de "Burning Ambition", su nueva incursión cinematográfica para recordarnos que el metal no es música, es una secta con muy buen gusto.
El próximo 7 de mayo, las salas de cine dejarán de oler a palomitas para impregnarse de la esencia de cuero y sudor que destila el primer avance de Burning Ambition. Lejos de ser otro recopilatorio de solos de guitarra, el filme se posiciona como un análisis antropológico sobre cómo Steve Harris y su cuadrilla de inadaptados del East End londinense terminaron construyendo un imperio cultural que desafía cualquier lógica de mercado. Con testimonios que van desde la furia de Chuck D hasta la intensidad de Javier Bardem —quien probablemente use el documental para ensayar su próximo papel de villano galáctico—, la cinta disecciona una visión que no admite interferencias.
El tráiler no se guarda los golpes bajos: desde el ascenso meteórico inicial hasta el abismo que supuso la salida de Paul Di'Anno por "no cuidarse" y el posterior aterrizaje forzoso de Bruce Dickinson. El metraje recorre los años de hematomas internos, las peleas a puñetazo limpio tras el escenario y el desafío personal de Dickinson contra el cáncer de garganta. Todo para concluir que, tras tocar fondo, la banda simplemente decidió inventar su propio universo donde las modas como el grunge eran solo una molestia pasajera en el radar.
Nota del Departamento y Cierre
Se recomienda a los espectadores que acudan al cine con su camiseta de gira más descolorida para ser reconocidos por la "familia" en la oscuridad de la sala. Es fascinante comprobar que, mientras otras bandas necesitan encuestas de satisfacción, a Iron Maiden le basta con que Steve Harris tenga una visión para que millones de personas decidan que Eddie es su guía espiritual. Las entradas ya están a la venta, pero no se molesten en buscar palomitas bajas en sal; este estreno requiere una dieta estrictamente metálica.
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