Kreator ha soltado a la bestia en Lisboa y el Krushers Of The World Tour ya es una realidad que amenaza con dejar el planeta niquelado a base de riffs de acero y una pegada que ríete tú de un martillo hidráulico.
La maquinaria de Essen ha engrasado los engranajes y el primer episodio de su bitácora de viaje muestra que no han venido a hacer amigos, sino a certificar quién manda en el panteón del metal extremo. Con un itinerario que parece diseñado por un cartógrafo con sobredosis de distorsión, la banda se dispone a tachar ciudades del mapa con la precisión de un solo de guitarra a mil revoluciones. Aquí no hay tregua ni baladas para encender el mechero; esto es una exhibición de músculo sonoro que arranca en el Viejo Continente para luego saltar el charco y recordarle a los americanos cómo se las gastan en el Ruhr.
EUROPA BAJO EL YUGO DEL RIFF
Lisboa: El inicio fue un despliegue de energía donde los lusos confirmaron que el bacalao se come mejor con distorsión.
Madrid: Prepárense para una dosis de intensidad que hará que la Puerta del Sol parezca un parque infantil.
París: La ciudad de la luz va a necesitar unos cuantos generadores extra tras el paso de Mille Petrozza y compañía.
Bruselas: Entre bombón y bombón, un poco de metralla sonora para despertar a los burócratas.
Londres: El Támesis bajará con más rasmia después de que el beat de la batería sacuda los cimientos del Big Ben.
Manchester: Menos fútbol y más decibelios para una ciudad que inventó el gris industrial.
Glasgow: Los kilt van a ondear con el viento de los amplificadores puestos al once.
Luxemburgo: Un paraíso fiscal que por una noche tributará en sudor y pogos de alta gama.
Zúrich: La puntualidad suiza se mide ahora en bpm de puro trash metal.
Den Bosch: Los tulipanes se van a marchitar del susto en cuanto rujan los monitores.
Essen: Jugar en casa es como dar un paseo por el jardín, pero con lanzallamas.
Frankfurt: Salchichas, rascacielos y una ración de graves que te reajustan las vértebras.
Milán: La moda de esta temporada es el cuero negro y el cuello dislocado.
Liubliana: Eslovenia descubrirá que el eco de las montañas suena mejor con un pedal de distorsión.
Viena: Menos valses y más guitarrazos para darle color a la capital imperial.
Ludwigsburg: Un nombre difícil para un concierto que será fácil de recordar por el pitido en el oído.
Múnich: La cerveza sabrá a gloria bendita cuando el doble bombo empiece a castigar el recinto.
Praga: El puente de Carlos vibrará tanto que los turistas pensarán que hay un terremoto de diseño.
Budapest: El Danubio se va a poner bravo cuando escuche los clásicos de la banda.
Varsovia: Resiliencia polaca frente a una descarga que promete no dejar piedra sobre piedra.
Hamburgo: El puerto más canalla de Alemania recibe a sus hijos pródigos con los brazos abiertos y el volumen al máximo.
Berlín: El muro cayó, pero los muros de sonido de Kreator van a levantar uno nuevo.
Riga: El Báltico se va a congelar del miedo ante semejante despliegue de autoridad.
Helsinki: Los finlandeses, que de esto saben un rato, se van a quitar el frío a base de headbanging.
Estocolmo: Suecia tendrá que aparcar el pop refinado para abrazar la crudeza teutona.
Oslo: Entre fiordo y fiordo, una descarga de adrenalina para despertar a los vikingos que queden vivos.
Copenhague: La sirenita se va a dar la vuelta para no perderse el espectáculo.
ASALTO A LAS AMÉRICAS
Tras el periplo europeo, la caravana del ruido cruza el Atlántico para una gira estadounidense que arranca en mayo:
Fort Lauderdale: El sol de Florida es poca cosa comparado con el calor que desprende el escenario.
Daytona Beach: Menos carreras de coches y más velocidad en los dedos sobre el mástil.
Atlanta: El melocotón de Georgia va a saber a metal puro este mes de mayo.
Knoxville: Las montañas humeantes tendrán un motivo real para echar humo.
Raleigh: Carolina del Norte va a entender por qué el trash alemán no acepta imitaciones.
Worcester: Un nombre que nadie sabe pronunciar, pero un concierto que nadie olvidará.
McKees Rocks: Las rocas van a acabar hechas gravilla después del primer tema.
Columbus: El descubrimiento de este año es que Kreator sigue en un estado de forma insultante.
Davenport: El Mississippi va a llevar más ritmo de lo habitual.
Minneapolis: El frío del norte es el hábitat ideal para una banda que suena como un bloque de granito.
Chicago: La ciudad del viento va a sufrir un huracán de categoría cinco en el escenario.
Baltimore: El puerto de la costa este se prepara para un desembarco de alto voltaje.
Resulta admirable comprobar cómo cuatro señores pueden generar más energía que una central nuclear sin despeinarse el flequillo.
Si después de este despliegue esperas salir peinado, es que no tienes ni idea de dónde te has metido; prepárate porque la apisonadora alemana acaba de empezar a rodar.
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