EL ANÁLISIS DEL DÍA (12.02.26) – Los canadienses de Archspire, conocidos por tocar más notas por segundo de las que el cerebro humano puede procesar, se han sentado a charlar con Wall Of Sound tras su paso por Australia. Es la crónica de una banda que ha decidido que, si su música es matemáticamente perfecta, su marketing debe ser biológicamente cuestionable. Entre snacks de Vegemite y camisetas con cocodrilos hiper-dotados, Archspire nos demuestra que la línea entre el virtuosismo y el humor de guardería es más fina que una cuerda de calibre .009.
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