A ver si nos enteramos: AT THE GATES han vuelto y no han venido precisamente a pedir permiso ni a dar las buenas noches. Los padres del cotarro sueco acaban de soltar "The Dissonant Void", el primer bocado de su próximo disco "The Ghost of a Future Dead" que nos va a caer encima el 24 de abril, cortesía de Century Media. Si esperabas que estos tíos se pusieran a hacer baladitas para el hilo musical del súper, es que no tienes ni pajolera idea de qué va esta película. Aquí hay mugre, hay clase y, sobre todo, hay una mala leche que se huele a kilómetros.
El tema es una espiral de mal rollo de la buena, de esa que te hace mirar por encima del hombro. Se han marcado un video animado que parece sacado de una pesadilla después de tres noches sin dormir, todo en blanco y negro, con trazos que se te clavan en la retina mientras la música te va apretando el cuello. Tomas Lindberg escupe las letras con una rabia que suena a verdad, sin trampa ni cartón, mientras los hermanos Björler y Martin Larsson se dedican a tejer una atmósfera que pesa más que una resaca de domingo. Se han olvidado de las florituras y han ido directos a la yugular, con un sonido que es puro asfalto frío y una disonancia que te vuela la cabeza sin necesidad de meterle mil filtros.
Lo mejor de todo es que estos tipos pasan de modas y de sonar a lo que se lleva ahora en la radio. Han cogido su legado, le han pegado una patada y se han inventado una movida que suena a ellos pero con un toque mucho más oscuro y retorcido. Es música para los que prefieren el callejón oscuro antes que la avenida principal iluminada. No hay relleno, no hay poses para la galería; solo cuatro tíos que saben perfectamente que, cuando se ponen serios, al resto se nos queda cara de póker.
Si quieres que te doren la píldora, vete a escuchar otra cosa, porque estos suecos han vuelto para recordarnos que el vacío tiene un sonido y es bastante más crudo de lo que te habían contado.
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