Christopher Williams, el motor rítmico de Accept, acaba de estrenar el papel más importante de su vida: el de padre. El músico y su mujer, Ainsley, han dado la bienvenida a su primer hijo, un "pequeño rockero" que ha llegado para poner patas arriba la agenda del batería. Tras nueve meses de espera y el esfuerzo titánico de la madre, la familia Accept se ha volcado en felicitaciones, celebrando la llegada de un nuevo miembro al clan que, según aseguran, no tardará en verse animando a su viejo desde el lateral del escenario.
Este cambio de pañales obligatorio conlleva un movimiento de fichas en la formación para los compromisos más inmediatos. Williams se quedará en casa durante todo el mes de mayo para disfrutar de su baja por paternidad y centrarse en su familia, dejando su puesto en el kit de batería temporalmente vacante. Pero que nadie se asuste, porque los alemanes no dan puntada sin hilo y ya tienen a un invitado especial y de "alto voltaje" listo para aporrear los parches. Los ensayos ya han terminado y la banda asegura que el sustituto es alguien con el pedigrí suficiente para mantener el listón donde corresponde.
La identidad de este misterioso suplente se mantiene bajo llave, generando el típico revuelo entre los fieles del grupo que ya están lanzando sus apuestas. Lo que está claro es que Accept no piensa bajar las revoluciones y, mientras Christopher se encarga de los biberones, el escenario seguirá ardiendo con una cara nueva que promete estar a la altura de la leyenda. Es una de esas raras ocasiones donde el metal se vuelve tierno por una buena causa, demostrando que hasta los guerreros más duros saben cuándo hay que pasar el relevo para atender lo que de verdad importa.
Parece que en mayo los bombos de Accept sonarán un poco distinto, pero la herencia del ruido está más que asegurada con el nuevo fichaje de la familia Williams.
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