En una industria donde muchos creen que el éxito llega por generación espontánea o por tener el pelo del color de un pitufo radiactivo, Alissa White-Gluz ha decidido soltar una dosis de realidad que ha dejado a los fans de los lujos inexistentes tiritando. La actual líder de Arch Enemy ha publicado un manifiesto donde confiesa que sus inicios no incluyeron limusinas, sino duchas en fregaderos de Walmart y un plan maestro para engañar a su primera banda, demostrando que para triunfar en el metal hace falta más picardía que en un mercado de pulgas.
