Los veteranos del Death Metal lanzan una gira norteamericana donde la caridad se mide en guturales de ultratumba y latas de conserva.
La maquinaria del Death Metal más cavernoso ha decidido que no hay nada más blasfemo que un estómago vacío. Incantation, los arquitectos del sonido que parece grabado en una fosa común, se lanzan a las carreteras de Norteamérica junto a Belphegor y Hate en una expedición que mezcla la oscuridad satánica con la recolección de legumbres. Bajo el hashtag FoodDrive, la banda demuestra que se puede invocar al abismo mientras se organiza el inventario de un banco de alimentos, uniendo el hambre de destrucción con el hambre literal en una maniobra logística que dejaría a cualquier ONG con crisis de identidad.
Foto: S. Bollmann · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
