La música pierde a uno de sus talentos más inimitables y con mayor clase. Glenn Hughes ha hecho pública la partida de Alex Ligertwood, el histórico vocalista de Santana, con quien mantuvo una hermandad musical y personal durante más de cuatro décadas de carretera y escenarios.
La fotografía que rescata el propio Hughes nos traslada a Alemania, durante una noche en la que los egos quedaron fuera del escenario para rendir tributo al legendario batería de Toto, Jeff Porcaro. Sobre las tablas, un trío de ases irrepetible: a la izquierda el propio Hughes, en el centro Bobby Kimball demostrando el peso vocal que definió a Toto, y a la derecha el propio Ligertwood, el hombre que impregnó de soul y elegancia los ritmos de Santana durante dieciséis años.
Hughes define a Ligertwood como un ser irrepetible y uno de los cantantes de soul más excepcionales de todos los tiempos. Lejos de caer en discursos lacrimógenos, el recuerdo se centra en el respeto absoluto entre colegas de profesión que sabían cómo llenar un recinto sin necesidad de fuegos artificiales ni parafernalias innecesarias. El registro de Ligertwood se caracterizaba por una solidez y una textura que muy pocos pueden replicar hoy en día en la industria.
El homenaje capturado en Alemania no fue solo un tributo a un amigo, sino una demostración de poderío vocal donde la técnica y el sentimiento iban de la mano.
Hughes deja claro que la música es el único idioma que realmente importa y promete volver a compartir micrófono con su hermano en el más allá. Hasta que llegue ese momento, el groove sigue sonando alto y claro, sin pedir permiso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario