EL ANÁLISIS DEL DÍA (13.02.26) – En un movimiento que solo puede describirse como la colisión definitiva entre la nostalgia de los 2000 y el marketing agresivo de los videojuegos móviles, DragonForce ha decidido asaltar el universo de Asphalt Legends. Ya no basta con que Herman Li toque la guitarra bajo el agua o en medio de un incendio; ahora, su música es el combustible oficial para coches digitales que desafían todas las leyes de la física conocidas por el hombre. Este es el relato de un matrimonio de conveniencia entre el Power Metal de alta velocidad y un juego donde frenar es un pecado capital.
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