En esta comparecencia ante el tribunal de Whiplash.Net, Regis Tadeu se dedica a lo que mejor sabe hacer: demoler la industria musical brasileña mientras se ajusta las gafas de la superioridad moral. Entrevistado en pleno carnaval de 2026 —un evento que Regis desprecia por considerarlo una "farra de dinero público"—, el crítico reparte estopa con una precisión que haría llorar a un monje budista.