En este Noticiero Satírico Profesional no nos andamos con chiquitas: ver a un ex-Megadeth y a una de las gargantas más prolíficas del Hard Rock haciendo versiones es como ver a dos tiburones blancos comiendo sardinas en lata. La producción destila ese aroma a estudio profesional donde el bajo de Ellefson truena con la autoridad de un martillo hidráulico, mientras Soto demuestra que no necesita trucos de feria para mantener el tipo. No hay sintetizadores blandengues ni arreglos para radiofórmula aquí; solo una banda disparando ráfagas de rock and roll con la mala leche de quien sabe que ya no tiene que pedir permiso a ninguna discográfica multinacional para divertirse.
Parece que para salir de la celda del olvido mediático solo hacía falta un bajo con esteroides y un micro que aguante el tirón de la vieja escuela.
Si esto es lo que suena en la cárcel del rock, que nos den las llaves y cierren por fuera.