¡Ay, qué nos gusta a nosotros un postureo con lo antiguo! Que si esta guitarra la fabricaron antes de que se inventara el botijo, que si la madera tiene más años que el hilo negro... Pues llega Paul Stanley, el de KISS (ese señor que se pinta una estrella en el ojo y se conserva mejor que un bote de melocotón en almíbar), y nos da una bofetada de realidad con toda la mano abierta.
Resulta que el tito Paul se pasó por un Guitar Center en Sunset —que es como el Mercadona de las guitarras, pero en Los Ángeles— y vio una Gibson SG Standard del 61 (Custom Shop). Y no, no era de cuando Franco era cabo; ¡era una reedición moderna, de las que huelen a barniz fresco!
"Menos misticismo y más empuje"
El colega lo dice bien claro: "No hace falta empeñar un riñón por una guitarra de un millón de dólares para sonar como Dios". Aquí os dejo los puntos clave de esta "joyita" que le tiene el corazón "partío":
Amor a primera vista: La vio, la probó y dijo: "¡Ea, esta se viene para mi choza!". Así, sin más protocolos.
La favorita de Tommy Thayer: La guitarra ha sido el "ojito derecho" de Tommy en los últimos dos discos de KISS. Si ha aguantado el tute de esos dos álbumes, es que tiene más casta que un mulo.
Sonido con "fatiga": Dice Paul que tiene ese sonido gutural, con mucho cuerpo y un mástil que da gloria bendita tocarlo. Nada de sonidos chillones que te levantan el empaste de las muelas.
El zasca a los coleccionistas: Stanley suelta la verdad del barquero: ni todo lo viejo es bueno, ni todo lo nuevo es malo. Hay guitarras saliendo de fábrica hoy mismo que le dan mil vueltas a trastos de los años 50 que están más "pallá" que "paca".
Moraleja de la historia
Que si tienes los dedos como polvorones, ya puedes comprarte una guitarra de la época de los romanos, que vas a seguir sonando regular. Paul nos recuerda que lo que importa es lo que sientes en la barriga cuando das el primer "esturreo".
Así que ya sabéis, menos mirar la fecha de fabricación en la etiqueta y más fijarse en si la guitarra te pide guerra. ¡Que el rock no entiende de museos, sino de decibelios!
¿Y tú qué? ¿Sigues ahorrando para una del 59 o te vas al rastro a ver qué pillas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios, que no cobramos!
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