El icónico estudio Trax East, cuna del histórico Onward to Golgotha de Incantation, ha desaparecido tras ser devorado por un voraz incendio. La banda ha confirmado el desastre sin rodeos, despidiéndose de un rincón imprescindible de la música extrema y mostrando su apoyo a Steve Evetts tras perderse uno de los talleres sonoros más respetados de la industria.
El siniestro no solo ha destrozado paredes y equipos; se ha llevado por delante el alma de un sonido crudo que siempre escupió sobre las modas. Fue entre estos mismos muros donde se gestó una de las obras más oscuras e influyentes, marcando las reglas del juego sin necesidad de adornos ni artificios. El humo ha borrado décadas de experimentación y sudor, dejando un escenario desolador que nadie podrá reconstruir con un simple lavado de cara.
Esta pérdida afecta de lleno a los que entienden el peso de la autenticidad. Evetts se queda sin su espacio de trabajo, y quienes frecuentaban el lugar saben que ahí residía una magia analógica difícil de replicar. Para proyectos de la talla de Demolition Hammer o Dead Guy, este estudio representaba el taller donde la música se esculpía a base de actitud y volumen, lejos de los retoques prefabricados que abundan hoy en día.
Al final, el fuego se merienda el ladrillo, pero el ruido sigue sonando igual de sucio y cabrón.
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