El virtuoso guitarrista Georg "Jojje" Wadenius ha fallecido, llevándose consigo una de las mentes más brillantes y atrevidas de la música escandinava. Su pérdida marca el cierre de una época dorada, uniendo en el recuerdo a figuras irrepetibles que cambiaron las reglas del juego.
Muchos lo descubrieron a mediados de los setenta gracias a la animación "Kalles klätterträd", donde dejó claro que la técnica y el buen gusto no están reñidos con la diversión. Su habilidad para crear solos pegadizos y coreables se convirtió en su sello personal, una marca registrada que el propio Fredrik Åkesson, guitarrista de Opeth, ha transmitido a sus hijas con enorme entusiasmo. Wadenius no se limitaba a tocar; contaba historias con las seis cuerdas.
Su currículum habla por sí solo y asusta a cualquiera que intente compararse. Desde su paso por el supergrupo Solar Plexus hasta la contundencia de Made in Sweden, su nombre es sinónimo de elegancia y riesgo. Su influencia cruzó el charco para trabajar junto a titanes del calibre de James Brown, Aretha Franklin, Simon & Garfunkel y Steely Dan. Además, participó en el legendario álbum debut de Pugh Rogefeldt junto a Janne Carlsson. Con esta partida, la vieja guardia del progresivo y la fusión pierde a uno de sus arquitectos principales.
En la fotografía que acompaña estas líneas, tomada en una clínica de guitarra en Estocolmo, se respira esa camaradería y respeto genuino que Wadenius profesaba hacia las nuevas generaciones de músicos. Lejos de las poses de estrella, siempre se mostró accesible y atento al talento emergente. Su obra sigue ahí, intacta, recordándonos que el buen hacer nunca pasa de moda.
Al final, el maestro ha cerrado el telón a su manera, dejándonos el legado a buen recaudo y pasando olímpicamente de seguir modas.

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