Lo de esta muchacha no tiene nombre. La Mothica , que por fuera parece muy puesta, ha confesado que su cabeza era una feria, pero de las malas, de las que te montas en el "látigo" y no te puedes bajar.
Resulta que la pobre le tenía un pánico a los aviones y a los escenarios que ni que le mentaran al bicho. ¿Y qué hizo? Pues lo que no hay que hacer: se lió a tomar pastillas para la ansiedad como quien come altramuces. ¡Aquello fue el acabose!
Entre potas y desmayos
La cosa se puso mollar y perturbadora de verdad. La artista cuenta que se ponía tan "ciega" de medicación para poder volar que se quedaba frita por las esquinas. El novio de entonces, el pobre, no era un novio, ¡era un celador de la Seguridad Social! Tenía que llevarla en volandas porque ella iba inconsciente perdía. Y lo peor: dice que se despertaba en medio del pasillo del avión echando la primera comunión. ¡Qué fatiguita más grande, por Dios!
El truco del almendruco (o cómo no volverse loca)
Al final, la muchacha se dio cuenta de que tanta pastilla no arreglaba el "fregao". Se ha dado cuenta de que la ansiedad es como ese vecino pesado que quiere mandarlo todo: quería controlarlo todo y no controlaba ni sus pestañas.
¿Qué hace ahora para no darle vueltas al coco por las noches?
Se pone ruido de fondo: Para que la cabeza no le dé "el mitin" con los conciertos del día siguiente.
Post-its de "Ole tú": Se deja notas pegadas diciendo "Lo has hecho y no te has muerto". ¡Di que sí, hija, que hay que quererse un poquito!
Moraleja: Si los nervios te están dando la tarde, no te infles a boticaria que terminas viendo visiones. ¡Mejor un poquito de arte, menos control y a seguir palante, que como dice Mothica, al final la mayoría de las veces no pasa "ná" de "ná"!
¿Y tú? ¿Eres de los que se ponen nerviosos hasta para ir a por el pan o tienes el temple de una estatua? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
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