A Rob Zombie le ha dado por recordarnos que, para dar miedo y sonar a puro asfalto quemado, no necesita efectos de Hollywood ni presupuestos de siete cifras. El tipo acaba de soltar el clip de The Black Scorpion y es, básicamente, una patada en la boca rodada en un agujero que apesta a humedad y a mala vida. Olvidaos de las superproducciones: aquí la cámara tiembla como si el que graba estuviera en pleno síndrome de abstinencia, mientras la banda se apretuja entre paredes de cemento pelado y calaveras que parecen sacadas de un rastro de mala muerte.
Este chute de adrenalina visual es el nuevo single de su último disco, The Great Satan, que salió a morder el pasado 27 de febrero de 2026 bajo el sello Nuclear Blast Records. El vídeo es un viaje de poco más de un minuto y medio por un filtro verde enfermizo que te deja las retinas tiritando. Rob aparece con sus pintas de chamán de callejón, soltando el groove más pantanoso de su repertorio mientras la formación se desloma en un espacio tan estrecho que agobia solo de mirarlo.
Nada de trucos de estudio ni florituras; suena a saturación analógica, a suciedad técnica y a esa mala leche que solo se consigue cuando pasas de lo que digan las listas de éxitos. Es puro cine de guerrilla, un VHS rescatado de un contenedor que termina con un sample de radio antigua confirmando que solo queda un escorpión negro con vida. Si buscabas algo pulcro y bien editado, te has equivocado de barrio; esto es para los que prefieren que la música les muerda la oreja en un callejón sin salida.
Si te pica el bicho, luego no vengas llorando al dispensario.
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