Richie Faulkner ha logrado lo que parecía un rompecabezas logístico inalcanzable: dar vida a 'Evolution', el segundo paso de Elegant Weapons, mientras las giras mundiales y los compromisos de sus integrantes amenazaban con congelar el reloj. Lo que para otros sería un proyecto paralelo, para el guitarrista de Judas Priest es una entidad con pulso propio que se ha gestado en los huecos de una agenda de hierro.
La grabación de este nuevo material no ha seguido los cauces habituales. Las baterías se registraron incluso antes de que el primer álbum viera la luz, aprovechando esos escasos momentos en los que el cuarteto coincidía físicamente. Faulkner destaca que, aunque el bajo y las voces se trabajaron a distancia mediante sesiones virtuales que emulaban la cercanía de un estudio real, la base rítmica necesitaba esa colisión de energías en una misma habitación para capturar la espontaneidad que el género exige.
'Evolution' no es solo un título; es una declaración de intenciones musicales. El álbum se atreve con terrenos que Faulkner admite no haber pisado antes con frecuencia, incluyendo la inclusión de una balada pura titulada "Come Back to Me" y el uso de instrumentos menos habituales en su arsenal, como guitarras acústicas. Para piezas específicas como "Keeper of the Keys", Faulkner decidió aparcar su icónica Flying V en favor de una Stratocaster de 1958 con un tono más cercano al espíritu de Deep Purple o Rainbow, buscando la textura exacta que la composición reclamaba.
Uno de los momentos más crudos y honestos del disco llega con "Rupture", una pieza instrumental que evoca la experiencia médica extrema que Faulkner vivió recientemente. En ella, se puede percibir un pulso constante que simula un monitor hospitalario, transitando entre la angustia y la esperanza hasta culminar en un dramático silencio que enlaza directamente con el siguiente tema. A pesar de contar con una voz de la talla de Ronnie Romero, el guitarrista sintió que esa historia solo podía contarse a través de las cuerdas.
El futuro inmediato de la banda está supeditado a la maquinaria de Judas Priest, que actualmente se encuentra inmersa en la creación de su vigésimo álbum de estudio. Aun así, los planes para llevar a Elegant Weapons al directo se sitúan a finales de este 2026, con la mirada puesta en Europa y Estados Unidos una vez que Faulkner regrese de la carretera. Mientras tanto, el guitarrista ya rebusca en sus archivos de archivos en busca de los cimientos de lo que será el tercer capítulo de esta alianza de veteranos.
Si el primer disco fue una presentación, este segundo es la prueba de que el grupo ha encontrado un sonido que trasciende a las bandas nodrizas de sus componentes.
El rock no se jubila, solo aprende a teletransportarse entre estudios y husos horarios.
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