El bardo del folk oscuro y el blues pantanoso, Shawn James, ha tenido que frenar en seco después de que su propio cuerpo decidiera enviarle un mensaje directo y sin filtros. Justo cuando acababa de aterrizar tras una gira de siete semanas por Europa, una apendicitis traicionera lo mandó directo al quirófano para una cirugía de urgencia. Aunque el músico ya descansa en su casa, ha reconocido que el proceso de recuperación está siendo mucho más lento y humillante de lo que su mente, siempre inquieta y con ganas de volver al tajo, estaba dispuesta a aceptar.
La noticia llega con un daño colateral para los que esperaban material fresco: el lanzamiento de su nuevo álbum se desplaza oficialmente al 12 de junio. James ha sido claro al respecto; no quiere entregar una pieza que significa tanto para él estando a medio gas. Necesita que el cuerpo recupere el tono para que el estreno tenga la energía y el enfoque que la obra merece. Es el precio de la honestidad artística cuando la biología decide imponer sus propios tiempos.
Afortunadamente, el incidente no ocurrió mientras cruzaba fronteras europeas, lo que habría sido un verdadero despropósito logístico. Ahora mismo, el artista se encuentra bajo la estricta vigilancia de su particular equipo de recuperación: sus dos carlinos, quienes parecen haberse tomado muy en serio su labor de enfermeros de sofá. Entre tatuajes y mantas con flores, James se centra en sanar para volver con la intensidad que le caracteriza, demostrando que incluso los tipos más duros necesitan, de vez en cuando, que alguien les obligue a parar.
Parece que hasta los barbudos más curtidos tienen que hincar la rodilla cuando el organismo decide rebelarse a destiempo.
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