El líder de Mudvayne le ha soltado a David Ellefson que no piensa quedarse en casa rascándose el ombligo en 2026 mientras su banda madre se toma un año sabático, así que se lía la manta a la cabeza para sacar del baúl los himnos de Hellyeah y celebrar que lleva tres décadas dando guerra sin que nadie le tosa.
Chad Gray no está para historias de jubilaciones anticipadas ni para encerrar su felicidad en una jaula, así que se ha montado una banda de mercenarios de lujo —atención al dato: con el batería de Lady Gaga dándole a los parches— para demostrar que su carrera no depende de nadie. El tío reconoce que las giras de homenaje a Vinnie Paul se hicieron con el corazón demasiado roto y demasiado pronto, pero ahora vuelve con la cabeza fría y el hambre intacta para que el legado del tejano no coja polvo en un estante.
La exclusiva es el chantaje legal de 5.000 pavos que tuvieron que soltarle a unos desconocidos de Nueva York solo para comprar el nombre de HELLYEAH, un capricho que nació entre vapores de alcohol en el garaje de Dimebag Darrell. Además, el pavo está dejando que los fans elijan el setlist por internet y se ha quedado picueto al ver que hay un empate técnico entre los que quieren tralla de Mudvayne y los que añoran el 'groove' de Hellyeah; así que prepárense para escuchar temas que no han salido del local de ensayo en eones.
El rubio también ha soltado que el Ozzfest fue el chute de adrenalina que les sacó de los garitos infectos para vender 20.000 discos a la semana, y que le debe la vida a un Jack Osbourne que tenía pegatinas de su banda en la puerta del cuarto. Ahora alucina viendo a chavales de 17 años con la cara pintada en primera fila, confirmando que el metal de los 2000 tiene más vidas que un gato callejero y que él no piensa soltar el micro hasta que el cuerpo aguante.
Si el cuerpo te pide marcha y estás harto de bandas que se retiran cada dos por tres, Chad Gray es tu hombre porque tiene cuerda para rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario