El mensaje en la bandeja de salida
La vocalista sueca ha decidido dejarse de tonterías y, ni corta ni perezosa, le ha escrito un mensaje electrónico al teclista de Nightwish para ver si no había mal rollo al interpretar en directo las piezas de sus antiguos discos. Poca broma con el asunto, porque después de aquella salida por la puerta de atrás hace años, el ambiente estaba más tenso que un tanga de esparto. Resulta que la protagonista ha soltado el rencor por el sumidero y confiesa que ya no le guarda inquina a nadie. Las rencillas son historia antigua y ahora prefiere centrarse en disfrutar del momento, admitiendo que el final de su etapa en la agrupación finesa fue feo para todos, pero que a sus cincuenta y cinco primaveras toca perdonar y vivir el presente con mucho arte.
Adiós a los pasillos blancos y hola a la vida nómada
Lo más perturbador del caso es que Olzon ha estado ejerciendo de enfermera e incluso estudiando para matrona, hasta que la tarima la ha vuelto a llamar con un pellizco de los que duelen bonito. Ha decidido dimitir de su puesto y, a partir de junio, apostarlo todo de nuevo a la ruleta de la industria sonora. Según cuenta, fue su propio padre quien, antes de fallecer, le dejó caer la indirecta muy directa de que ella había nacido para afinar la garganta y no para pasear termómetros. Dicho y hecho. Tras un periplo por Sudamérica donde el calor del respetable le quitó todo el pánico escénico acumulado, la artista vuelve al ruedo con ganas de comerse Europa, empezando por el Kaaos Festival.
Proyectos en el congelador y discos en el horno
En cuanto a lo que se cuece en los estudios, hay tela marinera. Para quienes esperaban novedades sobre The Dark Element, toca esperar sentados, porque Jani Liimatainen ha hecho las maletas rumbo a Brasil y, por lo visto, no tiene ninguna gana de componer ahora mismo. Está más perdido que un pulpo en un garaje y sin intención de rozar un acorde. Sin embargo, no todo son sequías creativas: el nuevo trabajo junto a Russell Allen ya está grabado, mezclado y listo para ver la luz este mismo año. Además, planea montarse un sarao sinfónico con orquesta incluida por tierras latinas en octubre, asumiendo con total naturalidad si tiene que bajar algún tono cuando la salud aprieta, sin tener que darle explicaciones a terceros.
Al final, si la chiquilla tiene que mandar un burofax para quedarse tranquila y luego plantarse en el escenario a canturrear a pleno pulmón, que le quiten lo bailao, que el tiempo vuela y la mitad nos la pasamos haciendo el canelo.
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