Taylor Momsen ha demostrado que tiene más casta que un legionario y un sistema inmunológico que ya lo quisiera un tanque tras salir disparada de urgencias para reventar el escenario en México; después de pasar una noche ingresada por el picotazo de una araña con muy mala sombra que le dejó la pierna como un mapa de las marismas, la jefa de The Pretty Reckless se calzó las botas y dio el show de su vida. La imagen de su espinilla, señalada por los médicos con más rotulador que un niño chico para controlar esa inflamación violácea, era la prueba de que el bicho no iba de guasa, pero Taylor decidió que su arte pesaba más que cualquier toxina. Con un agradecimiento infinito a los doctores locales, la rubia platino cambió el pijama de hospital por el micro, dejando claro que a ella no la tumba ni un bicho con delirios de grandeza.
DE LA CAMILLA AL TABLAO SIN DESPEINARSE
La noche ha sido una auténtica oda a la resistencia con un desparpajo que no se puede aguantar. Momsen, con la pierna todavía marcada por los sanitarios para vigilar que la ponzoña no ganara terreno, apareció ante miles de personas con una energía que ya quisieran muchos. "Esta noche ha sido para todos vosotros", soltó la cantante, confirmando que si los médicos hicieron el milagro, ella pondría el resto de la adrenalina para que nadie notara que venía directamente de cuidados intensivos. Fue un guantazo de realidad para los que creen que el rock es solo postureo; aquí hubo antídoto, coraje y mucha guasa para no cancelar ni una sola nota.
MÉXICO SE RINDE ANTE LA SUPERVIVIENTE CON MÁS ARTE
El respetable mexicano, que es más entregado que un repartidor en hora punta, respondió con un cariño que Taylor agradeció con el corazón en la mano tras cerrar el evento. A pesar de que prometió dar el parte de salud más adelante, lo importante fue verla dominar las tablas mientras el susto de la araña se quedaba en una anécdota macarra de su gira. Ver a una artista venirse arriba tras una noche en emergencias es la definición perfecta de "aquí hay que seguir", especialmente cuando tienes a los mejores médicos de México cubriéndote las espaldas y a una legión de seguidores rugiendo tu nombre.
UN VÍNCULO SELLADO CON TOXINAS Y MUCHO PODERÍO
La despedida no pudo ser más clara ni con más sentimiento: "Os queremos y volveremos". Taylor Momsen se marcha de tierras aztecas con una cicatriz de guerra y el respeto absoluto de una ciudad que vio cómo su estrella se negaba a ser la merienda de un arácnido. Si la naturaleza intentó frenarla con una mordedura tóxica, se encontró con una respuesta contundente en forma de distorsión y una actitud inquebrantable.
Si una araña se cree que puede tumbar a la tipa que aguanta el tirón tras una noche de hospital, es que no sabe que la Momsen tiene más peligro que un nublado.
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