El batería Andre Joyzi ha soltado una verdad como un templo: las bandas tributo son el último refugio para los que no quieren empeñar un riñón por ver a sus ídolos.
EL NEGOCIO DE LAS COPIAS ES EL NUEVO REY
Joyzi no se anda con rodeos: en Europa el debate sobre si los tributos son "arte" o no ya huele a rancio. La peña quiere jarana y punto. El músico, que ha pateado escenarios con DragonForce, deja claro que Chop Suey y Slipnot no son cuatro colegas haciendo ruido en un garaje, sino maquinaria de precisión que llena salas porque la peña pasa de pagar dos meses de hipoteca por ver a los originales. Si las leyendas del metal se han vuelto un lujo para pijos, Andre te trae la descarga a precio de saldo y con la misma tralla.
NIVELES DE CALIDAD O EL CUTRE DE BARRIO
El batería reconoce que el mundillo de los tributos está lleno de "mataos" que se montan una banda tras tres cervezas, y eso es lo que ensucia el nombre del gremio. Pero cuando te juntas con profesionales que saben qué mano tienen que usar, la cosa cambia. De hecho, Andre confiesa que tocar con Chop Suey es casi mejor que estar en la banda real, porque le mete arreglos técnicos que le salen de las narices sin que ningún líder ególatra le venga a tocar la moral con lo que debe o no debe hacer.
OFENDIDITOS DE INTERNET Y FESTIVALES DE IMITACIÓN
Joyzi se ríe en la cara de los que se ponen intensos en redes sociales. Con su proyecto The Violent Incident, se dedica a pinchar el globo de todos esos que se ofenden por cualquier chorrada online. Para él, los festivales de bandas tributo son el futuro porque ofrecen fuego, pirotecnia y espectáculo sin que tengas que pedir un préstamo bancario. Si te quedas en casa llorando porque "no son los de verdad", el problema es que te falta mucha calle y te sobran prejuicios.
Si no puedes ver a los auténticos porque el bolsillo no te da, mejor deja de quejarte y únete al pogo, que la vida es un suspiro y el ruido no se guarda en el banco.
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