El baterista John Longstreth ha revelado que el secreto de su velocidad terminal en el Death Metal no es un pacto con el averno, sino una técnica que inicialmente consideró una "estupidez" y un "engaño". Entre mofas a videos educativos de los 90 y un año y medio de encierro monacal, el motor de Origin confirma que para tocar rápido primero hay que aprender a no sudar como un humano normal.