Si creías que aguantar a tu cuñado el de los chistes malos en la cena de Navidad era un deporte de riesgo, prepárate, porque Sébastien Vaniček ha llegado para que le pidas perdón a toda tu estirpe. El primer adelanto de EVIL DEAD BURN ya está aquí y viene con más mala uva que un nublado. La historia no tiene desperdicio: una pobre mujer se queda viuda y, con toda la buena fe del mundo, se va a buscar cariño a casa de sus suegros en mitad de la nada. Pero allí, en vez de puchero y consuelo, lo que hay es un festival de Deadites que se van merendando a la familia política uno por uno. Resulta que lo de "hasta que la muerte nos separe" para estos entes no es más que una sugerencia de bar, porque los votos matrimoniales aquí se los pasan por el forro para darte el susto del siglo.
Vaniček, que ya nos dejó a todos tiesos con las arañitas de Infested, ha reclutado a Souheila Yacoub para meterla en un fregao donde el sirope rojo va a correr por los pasillos como si hubieran abierto una espita. Lo más relevante de esta exclusiva que te traigo es que, mientras los americanos se estarán asustando el 10 de julio, aquí en España tendremos que esperar al 24 de julio de 2026 para ver cómo se lía la mundial en la gran pantalla. La cosa promete ser una pieza independiente, de esas que te dejan el cuerpo cortado y con ganas de no volver a pisar un cortijo en tu vida, todo bajo la batuta de los tíos que saben de esto: Sam Raimi y Rob Tapert. Olvídate de tonterías y de posesiones de mercadillo; aquí hay decisiones artísticas de las que duelen y una atmósfera que te va a poner los vellos como escarpias.
Viendo el panorama, cualquiera le dice ahora a la suegra que el arroz le ha salido un poco pasado; mejor te callas y rezas lo que sepas, porque esta gente cuando se posee no tiene ninguna guasa.
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