La legendaria banda británica acaba de cerrar su periplo norteamericano más bestia en décadas, con cuarenta ciudades devoradas en poco más de mes y medio bajo una energía que roza lo sobrenatural.
Lejos de las comodidades de otros tiempos, el vocalista John Gallagher ha tenido que lidiar con la cara más intensa de la carretera, llegando a experimentar situaciones que rozan el desconcierto más absoluto, como cuando una mujer se abalanzó sobre él en plena calle. Lejos de ser un ataque hostil, resultó ser la madre de uno de los músicos de la banda que les acompañaba, quien le agarró para agradecerle sin rodeos que cuidaran de sus chicos durante el trayecto. Este insólito encuentro es solo la punta del iceberg de una gira que ha arrastrado a un público joven y voraz, muchos de ellos primerizos en esto del rock.
El trío no pierde el tiempo y ya tiene la vista puesta en Europa, con escalas en los Países Bajos, Alemania, Grecia y cinco fechas en España, antes de encerrarse en el estudio para registrar su próxima obra. Para este nuevo asalto, volverán a contar con la maquinaria desatada de Mike Heller, a quien Gallagher define como un auténtico monstruo de ocho extremidades capaz de aporrear los tambores como un pulpo en plena convulsión.
Mientras tanto, la devoción por el formato físico sigue viva entre sus seguidores más extremos. El líder de la banda no deja de asombrarse ante aquellos coleccionistas capaces de comprar hasta cuatro copias idénticas de cada lanzamiento, un comportamiento que califica abiertamente de demencial.
La maquinaria sigue engrasada y estos veteranos demuestran que, tras medio siglo sobre las tablas, el asfalto aún es suyo.
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