Parece que el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido, porque Billy Idol, el hombre que desafió todas las leyes de la prudencia en la era de MTV, no solo sigue respirando, sino que ahora estrena documental con un título que es, básicamente, el diagnóstico de cualquier médico que lo viera en 1985: "Billy Idol Should Be Dead". El pionero del punk convertido en icono global llega a los cines para recordarnos que el cuero y la gomina pueden ser inmortales.
