Los tipos de Sanguisugabogg no solo se dedican a facturar el Death Metal más pegajoso y viscoso de Ohio, sino que ahora también imparten clases magistrales de cómo cerrar bocas en redes sociales sin perder un gramo de su esencia irreverente. Todo empezó cuando un valiente con ganas de atención decidió soltar que el nombre de la banda "apesta". La respuesta de la formación fue tan fulminante como ridículamente obvia, recordándole al usuario que su propio apellido contiene precisamente aquello que su madre nunca debió dejar fuera del pañal. Es la magia de estos tíos: mientras otros grupos se pierden en comunicados de prensa aburridos, ellos prefieren el barro, el insulto directo y la carcajada sucia, demostrando que para estar en la cima de la escena actual no hace falta ser un intelectual, sino tener los reflejos bien entrenados y la piel muy dura.
La banda está viviendo un momento dulce, con una agenda que los va a tener presentes en todos los rincones del planeta este año, confirmando que su propuesta, lejos de ser un chiste de mal gusto, tiene una base de seguidores que adora esa mezcla de groove pantanoso y actitud de callejón. No es casualidad que sus entradas vuelen; han conseguido que su marca sea sinónimo de un espectáculo donde lo visual y lo sonoro se funden en una experiencia que no admite medias tintas. Si vas a intentar trolear a alguien que se hace llamar "la ciénaga chupasangre", asegúrate de que tu árbol genealógico esté libre de bromas fáciles, porque estos tipos no dejan pasar ni una sola oportunidad para dejarte en evidencia delante de todo su ecosistema.
Si te pica que tengan éxito, rascate con cuidado, porque estos chavales te sacan los colores antes de que termines de pulsar el enviar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario