Duff McKagan,
el tipo que ha sobrevivido a las giras más salvajes de la historia del rock sin despeinarse, acaba de soltar un titular de buen rollo que ha dejado a más de uno descolocado.El bajista ha decidido aparcar el instrumento y el postureo de estrella para felicitar el cumpleaños de su mujer, Susan Holmes McKagan, con un mensaje que parece sacado de un colega de toda la vida y no de una agencia de relaciones públicas. En la foto que acompaña el festejo, vemos a Susan estirando los brazos como si estuviera celebrando haber encontrado una mesa libre en la terraza de moda, con una sonrisa que vale más que un disco de platino.
Lejos de las poses de malote, Duff nos recuerda que detrás del escenario hay una realidad muy distinta y bastante más tranquila. Susan no es una simple comparsa; es la pieza clave que mantiene a la familia en órbita mientras el resto del mundo intenta imitar el estilo de los noventa.
El músico deja bien claro que su esposa es la persona más maja y cariñosa del planeta, un detalle que demuestra que hasta el más fiero de los escenarios necesita un toque de cordura hogareña.
Al final del día, parece que el mayor logro de esta leyenda no ha sido tocar en estadios llenos, sino mantener la cabeza sobre los hombros gracias a su media naranja. Y es que, al final, hasta el más macarra necesita que alguien le recuerde dónde está la nevera.
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