Ned Smelly y su compinche Ernie, los cerebros detrás del proyecto Gopher, han sacudido el panorama musical al confesar que llevan doscientos años de juerga continua y fechorías, desde que en 1790 fueron deportados a Australia tras robar unas cuantas flautas dulces. Este par de incorregibles inadaptados, que ahora se mueven en vehículos motorizados para personas mayores, acaban de presentar su álbum Tunnel Buddies, un auténtico cóctel de death metal, ritmos de baile y sintetizadores absurdos que llega para reírse en la cara de las poses solemnes del heavy metal.
La historia de estos dos veteranos no es la típica biografía de local de ensayo, sino un desmadre constante que roza lo absurdo y lo delictivo. Según el propio Ned, tras sobrevivir ocho meses en un barco de convictos escondiendo los instrumentos, tuvieron que pasar décadas perfeccionando el arte del hurto hasta conseguir sus primeras guitarras en los años cincuenta, aprendiendo a sustraerlas sin que los pillaran por la calle.
Para su último videoclip rodado en Bali, la situación fue un absoluto desmadre callejero: casi son arrollados por un pollo, sobornaron a la policía local para que les dejara en paz y perdieron el tabaco en una alcantarilla, demostrando que su actitud macarra sigue intacta.
El despropósito continuó en el aire durante la grabación de su vídeo Party in the Sky, donde se dedicaron a vaciar las existencias de alcohol de su avión, orinar en las esquinas y despertar en la misma bañera sin recordar siquiera el destino final del viaje. Lejos de las típicas poses de los artistas modernos, Ned y Ernie consideran que la música debe servir para desconectar, proponiendo media hora de pura diversión donde se puede bailar, hacer headbanging y olvidar el mundo.
Además, no se preocupan en absoluto por el futuro de sus directos: aseguran que, si les falla el físico, pueden ser sacados al escenario en sus vehículos o directamente colgados de unos hilos como marionetas con tal de seguir montando el espectáculo. Con una afición desmedida por las partidas de Scrabble y las salas de juego, el dúo cierra filas afirmando que el secreto de la longevidad no es otro que beber sin control, fumar sin medida y no tomarse la existencia demasiado en serio.
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