Nicko McBrain
tuvo que entregar su teléfono en un pase ultrasecreto de Burning Ambition, el documental que repasa cinco décadas de Iron Maiden. En una reveladora entrevista con la revista Kerrang!, el legendario batería se sincera sobre la fatiga extrema en los ochenta, el respeto inquebrantable a Steve Harris y las verdades incómodas sobre la marcha y posterior regreso de Bruce Dickinson, hasta su emotiva despedida de los escenarios. Todo comienza con la llegada de este nuevo proyecto audiovisual dirigido por Malcolm Venville, que recopila material de archivo y la perspectiva de figuras como Javier Bardem, Lars Ulrich y Chuck D. Durante un pase privado en Florida, McBrain no pudo contener la emoción y derramó lágrimas al ver cómo la música de la banda ha impactado a sus seguidores, aunque no dudó en bromear diciendo que el documental debería haberle dado más protagonismo a él.El recorrido del grupo no fue un camino de rosas, especialmente al recordar la extenuante rutina de los años ochenta, donde enlazaban discos y giras sin descanso hasta quedar completamente fundidos dentro del autobús de gira. McBrain describe aquella época como una etapa salvaje impulsada por la energía de la juventud, pero reconoce lo claustrofóbico y brutal que resultaba vivir confinados entre concierto y concierto. Incluso al revisar los días previos a su incorporación, cuando apareció en una sesión de fotos con el pelo corto mientras los demás llevaban largas melenas, el batería admite que el paso del tiempo deja huella.
La cinta también aborda sin tapujos la complicada década de los noventa, cuando Bruce Dickinson abandonó el barco y Blaze Bayley tomó el relevo. McBrain actuó como una figura paterna para Blaze, apoyándolo en todo momento a pesar de que los conciertos en teatros y clubes resultaron difíciles por las comparaciones vocales. El espíritu del grupo se mantuvo intacto gracias al liderazgo de Steve Harris, quien defendió la etapa de Blaze a capa y espada, hasta que fue evidente un cambio drástico para evitar el naufragio total.
Cuando llegó el momento del reencuentro con Dickinson, McBrain decidió ser completamente honesto y le expresó en la cara el sentimiento de traición que había guardado desde la gira de Fear Of The Dark. Tras una primera reunión en Brighton, se tomaron unas cervezas, se abrazaron y dejaron el tema zanjado para siempre, demostrando la lealtad y sinceridad que los mantiene unidos. Además, el batería destaca una anécdota vital con Steve Harris durante los ensayos de Somewhere In Time. Al sufrir para tocar un fragmento, Harris le sugirió que simplificara el ritmo, demostrando una camaradería digna de un auténtico hermano que cuida de los suyos. Esa misma vulnerabilidad y desgaste físico le llevó a tomar la difícil decisión de apartarse de los escenarios, cediendo su lugar a Simon Dawson, a quien recientemente aconsejó sobre cómo afrontar la velocidad de los pedales.
Para rematar el repaso, McBrain recuerda que el concierto más difícil de su carrera no fue con el gigante británico, sino cuando tuvo que tocar la batería junto a Sooty en un programa de televisión, lidiando con un corte de pelo incomprensible y con su propio hijo haciendo travesuras en el estudio de grabación. Al final, colgar las baquetas duele, pero al menos le queda la satisfacción de haber sido el dueño de su propio circo.

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