Erik Grönwall ha soltado el lastre de las grandes bandas para enfrentarse a su propia identidad en una entrevista que destila supervivencia pura. El que fuera el niño prodigio de Swedish Idol y la voz de Skid Row ha dejado claro que su salida de los escenarios masivos no fue un capricho de estrella, sino una negociación directa con la parca. Tras superar una leucemia que le cambió hasta el grupo sanguíneo, Grönwall lanza Bad Bones, un disco que no es música, es un informe de daños de los últimos cinco años de su vida.
Lo más perturbador de esta charla no son los detalles técnicos, sino la fragilidad física extrema con la que Erik
se subió a los escenarios. Confiesa que su primer concierto con Skid Row en Las Vegas ocurrió solo cinco meses después de su trasplante de médula. En ese momento, pesaba apenas 55 kilos y estaba inflado a cortisona. Mientras el mundo veía a un vocalista dándolo todo, él estaba aterrado, sin saber si su voz respondería o si su cuerpo colapsaría frente a miles de personas. De hecho, lleva un collar que reza "Health always comes first" (La salud siempre es lo primero), un recordatorio metálico de que casi no lo cuenta.La verdadera exclusiva reside en el motivo real de su salida de Skid Row: no hubo acuerdo. Erik propuso girar menos para no comprometer su nuevo y delicado sistema inmunológico, pero la maquinaria de la banda necesitaba más carretera de la que sus pulmones podían aguantar. Al final, el vocalista ha tenido que aprender a cuestionarlo todo, desde la industria hasta su propia mortalidad, para poder escribir canciones honestas como "Praying for a Miracle".
DETALLES QUE NADIE TE CUENTA:
Identidad biológica alterada: Tras el trasplante, Erik tiene un sistema inmune y un tipo de sangre completamente diferentes a los que tenía al nacer. Ha tenido que volver a ponerse todas las vacunas desde cero, como si fuera un recién nacido en el cuerpo de un rockero de élite.
El refugio de Michael Schenker: A diferencia de Skid Row, Schenker le dio la seguridad de tener un cantante de reserva listo por si Erik se sentía mal, lo que le permitió volver a girar con una red de seguridad emocional que la industria rara vez ofrece.
ADN sueco: Grönwall admite que en Suecia se levantan dando gracias a ABBA cada mañana, una influencia que, por muy "macarra" que sea el envoltorio, se filtra en sus melodías pegajosas.
Banda de "atracos": Para su proyecto en solitario, ha "robado" prácticamente a toda la banda Reach, sumando a amigos de la secundaria para rodearse de gente en la que confía ciegamente.
A veces hay que perderlo todo, incluso la sangre, para encontrar el sonido que de verdad te pertenece.

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