¿King Diamond? Ese hombre tarda más en sacar un disco que una cofradía en subir una cuesta. Mientras el Rey sigue dándole vueltas a la cabeza en su castillo, la verdadera guardia pretoriana de los tiempos del Them y el Conspiracy se ha cansado de esperar en la puerta y ha dicho: "¡Abe qué pasa aquí!".
Señoras y señores, con todos ustedes: LEX LEGION.
El "No" del Rey y el rebote de Pete Blakk
Lo más fuerte de esta historia, lo que te deja el cuerpo así como cortado, es lo que ha soltado Pete Blakk. El nota, que es más apañado que un jarrón de la Cartuja, le preguntó al King si podía volver a la banda. Y el Rey, que se ve que ese día no se había puesto bien el maquillaje, le soltó un "NO" así, en seco, como un polvorón de Estepa sin agua.
¿Y qué hizo Pete? Pues lo que haríamos cualquiera: llamar a sus colegas. Se trajo a Mickey Dee (que entre concierto y concierto con Scorpions le sobra energía para regalar), al tito Andy LaRocque y al Hal Patino. ¡La alineación de las estrellas, vamos!
Menos "liqui-liqui" y más chicha
Dice Andy que no busquéis que esto suene a copia barata. Nada de eso. Han grabado en sus estudios, los Sonic Train, con unos Marshall que suenan que parece que tienes al guitarrista metido en el salón de tu casa.
¿Es progresivo? No, hijo, no. Se han dejado de tanto "liqui-liqui" técnico y han ido al grano.
¿El cantante? Se llama Niels Løvberg y el chaval canta tela de bien, pero sin intentar imitar los grititos de King Diamond, que eso acaba dándote un dolor de cabeza que ni un lunes de resaca.
¿El disco? Cortito y al pie, como a nosotros nos gusta. Menos de 40 minutos para que el vinilo suene de dulce y no te canses de escucharlo mientras te tomas una cervecita al sol.
El Rey a lo suyo y ellos a lo nuestro
Mientras King Diamond sigue ahí encerrado con sus historias de fantasmas y abuelas satánicas, Lex Legion saca el disco el 12 de junio. Dicen que no tienen prisa por tocar en directo porque Mickey está liado con los alemanes de las Scorpions, pero que en cuanto puedan, se lían la manta a la cabeza.
Moraleja: Si el Rey no te deja entrar en su palacio, te montas tú tu propia caseta de feria, pones los amplificadores al once y que se entere todo el vecindario de quiénes son los que mandan.
Nota del editor: Si escuchas el disco y te dan ganas de hacer headbanging hasta que te cruja el cuello, es que todavía tienes sangre en las venas. ¡Larga vida a la Legión!
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