Mötley Crüe se sube al escenario de American Idol este lunes 11 de mayo para la gran final de la temporada 24, y no vienen solos, porque han decidido que la mejor forma de cerrar el círculo es arrastrando a Carrie Underwood al fango del Sunset Strip. Es el movimiento más extraño y magnético de este 2026: los tipos que definieron el exceso y la mala vida compartiendo focos con la reina del country-pop en un formato diseñado para toda la familia. La jugada no es casualidad, ya que Underwood lleva años usando "Home Sweet Home" como su amuleto y ahora le toca defenderla con los dueños de la patente en una gala de tres horas que se emitirá en ABC y llegará después a Disney+ y Hulu.
Mientras los tres finalistas se juegan la vida por un contrato, la Crüe aprovecha el escaparate para calentar motores antes de su gira "The Return Of Carnival Of Sins", que arranca en julio para celebrar sus 45 años de historia. Ver a Vince Neil —que viene de superar unos baches de salud importantes— junto a la precisión vocal de Underwood será, cuanto menos, un experimento digno de observar. La velada se completa con un desfile de nombres que van desde Shinedown hasta Nelly o En Vogue, convirtiendo el plató en un mercadillo de géneros donde el rock pesado intenta sacar la cabeza entre el brillo del horario estelar. No esperes sutileza ni contención; estos tipos no saben lo que es eso y, a estas alturas, tampoco les importa que el decorado sea demasiado limpio para su rastro de cuero y parches.
Seguro que a Nikki Sixx le hace gracia ver cómo su legado de tugurios acaba siendo el plato fuerte de un concurso de talentos.
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