El baterista John Longstreth ha revelado que el secreto de su velocidad terminal en el Death Metal no es un pacto con el averno, sino una técnica que inicialmente consideró una "estupidez" y un "engaño". Entre mofas a videos educativos de los 90 y un año y medio de encierro monacal, el motor de Origin confirma que para tocar rápido primero hay que aprender a no sudar como un humano normal.
EL MÉTODO BALÍSTICO Y LA ÉTICA DEL "TRAMPOSO"
El origen de este despliegue de violencia rítmica se remonta a un doble VHS de Joe Stronick que Longstreth y sus amigos compraron por pura diversión, convencidos de que el método "ballistic double bass" era un fraude para músicos vagos. Sin embargo, tras observar que el sujeto en cuestión ejecutaba patrones imposibles sin despeinarse, John decidió que quizás el "truco" del talón-punta no era una estafa, sino la única forma de seguirle el ritmo a la velocidad absurda que exigía la composición de "Antithesis". Lo que comenzó como un experimento de tres meses, practicando cinco días a la semana, se convirtió en una obsesión técnica donde el baterista tuvo que meter el pie hasta el fondo del pedal, casi rozando la correa de transmisión, para descubrir que el Death Metal se beneficia de géneros mucho menos agresivos.
GUERRA DE TRINCHERAS Y EL MITO DEL DISPARADOR MÁGICO
La transición del estudio al escenario real reveló que la técnica no es una ciencia exacta cuando te enfrentas a escenarios húmedos, salas sofocantes y la falta de control absoluto que John denomina "guerra de trincheras". Tras fracasar en su primer intento en gira, el músico regresó a casa para perfeccionar un "talón-punta implícito" utilizando la parte trasera del pedal, apoyándose en ritmos que nada tienen que ver con el metal extremo, como el shuffle, para asegurar que la segunda nota del golpe doble tuviera la misma potencia que la primera. Ante las críticas de los expertos de YouTube que acusan a los bateristas de usar "códigos de trucos" y no golpear realmente el parche, Longstreth responde con una configuración de bombo completamente muerto y los batidores más ligeros del mercado, subrayando que le tomó un año y medio de disciplina espartana poder calentar en veinte minutos y tocar su material más exigente con una mínima dignidad técnica.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los aspirantes a bateristas de élite que dejen de buscar atajos en los ajustes de sus disparadores y empiecen a buscar cintas VHS antiguas en mercadillos de dudosa reputación. La gerencia advierte que intentar imitar el movimiento de "talón-punta implícito" de Longstreth sin la supervisión de un fisioterapeuta puede resultar en la transformación de sus pies en dos bloques de hormigón inútiles para la vida civil.
John Longstreth: Porque para tocar como una ametralladora, primero hay que aprender a caminar sobre los pedales como si el suelo estuviera ardiendo y tu carrera dependiera de ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario