Los canadienses de Beyond Creation han decidido que el silencio era una ofensa personal y han regresado con "Reverence", un sencillo que humilla a cualquier estudiante de conservatorio mientras intentan meter un millón de notas en cinco minutos de metraje. La banda, bajo el amparo de Season of Mist, ha liberado una pieza de Death Metal Técnico tan densa que es físicamente imposible escucharla sin sentir un complejo de inferioridad intelectual inmediato.
EL VIRTUOSISMO COMO ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA
El despliegue de este nuevo corte confirma que la banda sigue empeñada en convertir el mástil del bajo en una pista de patinaje sobre hielo para dedos hiperactivos. Con una producción que destila una claridad cristalina, "Reverence" se presenta como una catedral de disonancias controladas y arpegios que desafían las leyes de la física, donde el bajo sin trastes de Hugo Doyon-Karout sigue siendo el protagonista indiscutible, recordándonos que el resto de los mortales apenas sabemos usar las cuerdas para tender la ropa. La estructura de la canción es un laberinto de amalgamas rítmicas y cambios de tempo que parecen diseñados por un arquitecto con un brote psicótico, obligando al oyente a seguir un rastro de migas de pan musicales que a menudo terminan en un barranco de brutalidad sonora pura.
LA EVOLUCIÓN DEL FÉNIX Y EL SUDOR EN EL ESTUDIO
El análisis visual del videoclip oficial nos muestra a unos músicos tan concentrados en no equivocarse de traste que parecen estar desactivando una bomba nuclear en cada compás. Lejos del caos visual de otras bandas del género, Beyond Creation apuesta por una estética sobria donde el verdadero espectáculo es la técnica quirúrgica de sus integrantes, quienes se mueven entre el jazz fusion y el death metal con una facilidad que resulta francamente insultante para cualquiera que haya intentado aprender a tocar la guitarra en YouTube. Este regreso, definido por la prensa especializada como el resurgir de un fénix técnico, es en realidad la certificación de que la banda no ha perdido ni un ápice de su capacidad para asfixiar al espectador con una complejidad que roza lo absurdo, elevando el listón del género hasta una altura donde solo el oxígeno embotellado permite sobrevivir.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los aficionados al género no intentar contar los tiempos de la batería durante la primera escucha, ya que el riesgo de sufrir un derrame cerebral por exceso de matemáticas rítmicas es real y no está cubierto por el seguro del festival. La gerencia advierte que la "reverencia" exigida por el título incluye el reconocimiento de que tus manos son, comparadas con las suyas, simples apéndices rudimentarios para pelar plátanos.
Beyond Creation: Porque si puedes entender lo que está pasando a la primera, es que no es lo suficientemente técnico.
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