Melbourne ha sucumbido definitivamente a la necrofilia musical nostálgica al celebrar por todo lo alto el 50 aniversario de aquel mediodía en que AC/DC decidió que las normas de tráfico eran meras sugerencias. Lo que en 1976 fue un atentado contra la paz pública y el ordenamiento urbano, hoy es tratado por las instituciones como si fuera la llegada del hombre a la Luna, pero con más olor a cerveza y cuero sudado.
LA LOGÍSTICA DEL CAOS Y EL TRIUNFO DEL BEDFORD OXIDADO
El historial de esta efeméride confirma que la ciudad sigue obsesionada con el Bedford de 1976, un vehículo que hoy no pasaría ni la inspección técnica más laxa, pero que hace medio siglo sirvió de escenario móvil para que Bon Scott y los hermanos Young demostraran que no necesitaban un estadio para generar un terremoto. La ingeniería detrás de aquel videoclip consistió en conectar amplificadores a una batería de coche y rezar para que Angus no se cayera del camión mientras hacía el paso del pato entre baches y transeúntes atónitos. Es la glorificación del amateurismo profesional: una banda que apenas podía permitirse el combustible del camión hoy es el motor económico de una industria turística que vende el "espíritu de la calle" a precio de lingote de oro en las tiendas de souvenirs de la calle Swanston.
EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO ACÚSTICO DE UNA CIUDAD MODERNA
La narrativa oficial de las autoridades de Melbourne revela un caso agudo de hipocresía gubernamental, donde los mismos estamentos que hoy prohibirían un amplificador de 10 vatios en una plaza pública, aplauden con las orejas un evento que consistió en ensordecer a miles de trabajadores en su hora de almuerzo. La conmemoración subraya que el rock pesado ha sido finalmente domesticado y puesto en vitrina; ya no es una amenaza para el sistema, sino un producto conmemorativo que permite a los jubilados de la zona recordar cuando tenían pelo y a los políticos locales hacerse fotos junto a una placa de bronce. La ironía final es que, mientras se celebra la libertad de aquel concierto improvisado, hoy necesitarías catorce permisos ambientales y un estudio de impacto sónico para estornudar en el mismo lugar donde Bon Scott proclamó que el camino a la cima es largo si quieres hacer rock and roll.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Se recomienda a los nostálgicos que el uso de gorras de colegial a partir de los 65 años puede provocar desprendimientos de retina en los observadores casuales y una profunda sensación de crisis de identidad. La gerencia advierte que, a pesar de los homenajes, la gaita sigue siendo considerada un arma de destrucción masiva en manos inexpertas y no se hace responsable de las migrañas crónicas derivadas de la celebración.
AC/DC: Porque hace 50 años eran una molestia pública y hoy son lo único que mantiene a Melbourne en el mapa de la gente que todavía usa chaquetas de mezclilla.
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