La troupe sueca de Johannes Eckerström ha concluido su periplo por la península, confirmando que el público español sigue siendo el principal mecenas de cualquier espectáculo que incluya maquillaje excesivo y gesticulación de opereta.
LA LOGÍSTICA DEL MAQUILLAJE Y LA EXPANSIÓN DEL FEUDO VISUAL![]()
Foto: S. Bollmann — Avatar en Full Force 2023 (CC BY), vía Wikimedia Commons.
Avatar en la Península: Porque nada reconforta más el espíritu que ver a un caballero sueco pintado como un Joker de alta alcurnia agradeciendo tu dinero mientras te llama ciudadano de su reino imaginario.
ESTÉTICA DEL CAOS Y LA PRÓXIMA INCURSIÓN EN EL CALENDARIO
La confirmación de un regreso "muy pronto" ha provocado una mezcla de euforia y ansiedad en los departamentos de limpieza de los recintos, que todavía están intentando entender cómo retirar los residuos de energía desatada y sudor artístico. Las fotografías testimoniales muestran una audiencia entregada al culto de la imagen, con individuos que han invertido más tiempo en su delineador de ojos que en revisar su contrato de alquiler. Mientras tanto, Johannes se mantiene como el director de una orquesta de voluntades, utilizando su indumentaria roja para destacar en un mar de oscuridad, recordándonos que en el mercado de la nostalgia y el espectáculo, el que mejor se disfraza es el que termina llevándose las mejores críticas y las almas más incautas.
El Retorno del Rey de la Gesticulación: Avatar promete volver antes de que se te quite el tinte rosa del pelo, asegurándose de que la industria del espectáculo visual nunca sufra una caída en el Producto Interior Bruto del entretenimiento pesado.
Es fascinante cómo un poco de sol y unos cuantos miles de dedos en alto pueden convencer a cualquiera de que su espectáculo de variedades es la solución definitiva a la crisis de identidad del rock moderno. Resulta loable que España sirva de terapia espiritual para músicos extranjeros que necesitan validar su fondo de armario de época. ¿Ha comprobado ya si su seguro médico cubre el latigazo cervical provocado por intentar imitar el movimiento de melena de un guitarrista sueco bajo luces estroboscópicas?
Avatar se marcha con la satisfacción del deber cumplido, dejándonos a nosotros con el eco de sus gritos y la mancha de maquillaje en la almohada.
Avatar & El Reino de la Purpurina: Se van para retocar el carmín, pero volverán antes de que logres descifrar si lo que viste fue un concierto de metal o una audición muy ruidosa para el Cirque du Soleil.
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