Se mascaba la tragedia en el directo de Blades of Steel en Campinas cuando una asistente decidió, por las malas, comprobar la gravedad desde el mezanino de la sala. La descarga de metal pesado tuvo que meter el freno de mano justo antes de arrancar porque el golpe no fue precisamente un efecto de sonido de la batería.
La organización y la banda, que no están para sustos de este calibre, cortaron el rollo de inmediato para que los servicios de emergencia hicieran su trabajo mientras el público se quedaba con la cara de un amplificador desenchufado. A estas horas, la identidad de la chica sigue siendo un misterio para los músicos y la productora Steel, quienes andan moviendo cielo y tierra por redes sociales para saber si la muchacha está entera o si el golpe ha sido de los que te dejan fuera de juego una temporada larga. No es el tipo de salto al vacío que uno espera en un concierto de heavy metal, y menos cuando ni siquiera ha sonado el primer acorde del bajo.
La banda ha soltado una nota oficial pidiendo a cualquier alma caritativa que estuviera por allí que suelte prenda sobre quién es la víctima y cómo evoluciona, porque el compromiso con la peña es lo primero y no quieren que la noche termine siendo noticia por algo tan turbio. Los que aguantaron el chaparrón en la sala recibieron las gracias por no montar un número, demostrando que hasta entre el ruido más atronador hay un mínimo de civismo cuando alguien decide probar el asfalto del local de forma involuntaria. Habrá que ver si el próximo bolo viene con red de seguridad o si la gente aprende que los balcones están para mirar y no para imitar a un proyectil sin control. Si sabes algo, no seas rata y suelta la info, que la peña de Blades of Steel está que no le llega la camisa al cuello con este marrón.
Visto lo visto, la próxima vez mejor te quedas pegado a la valla de seguridad, que el suelo está muy duro para ir haciendo acrobacias de serie B.
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