La banda Suffocation ha fulminado a su batería Eric Morotti mediante un correo electrónico y ha filtrado la conversación para desmentir sus versiones en redes sociales. No solo le han dado el pasaporte de malas maneras por preferir solapar su agenda con sus otros colegas de Sanguisugabogg, sino que le han pedido de forma pública que mande a alguien a recoger su equipo del garaje de Terrance Hobbs porque ese espacio ahora es necesario para gente que sí cumpla con el calendario. La cortesía en el entorno de Nueva York tiene el tacto de un bordillo y los veteranos han decidido que ya estaba bien de aguantar historias, publicando las pruebas del despido para dejar al músico como un embustero ante toda la escena.
Tras una década dándole a los parches, la salida de Morotti se ha resuelto con la frialdad de un administrativo con prisa y mucha mala uva. El correo, enviado el pasado 8 de abril, deja claro que la decisión estaba tomada y comunicada mucho antes de que el batería empezara a soltar su discurso en internet para intentar salvar los muebles. Terrance Hobbs no se ha cortado un pelo al recordarle que su etapa ha terminado y que sus bártulos estorban en la cochera, donde ya están organizando los próximos movimientos sin contar con él. Es el final más crudo para un músico de este calibre: pasar de los escenarios internacionales a que te digan por escrito que limpies el trastero porque tu presencia ya no cotiza. La banda ha preferido airear los trapos sucios para cortar de raíz cualquier narrativa de víctima, demostrando que en su casa mandan ellos y que si las fechas no encajan, el que sobra se va directo a la acera sin necesidad de muchas explicaciones ni palmaditas en la espalda.
Si te despiden por Gmail y te echan los bártulos al callejón, igual es que tu silla ya tenía dueño antes de que cerraras la sesión de usuario.

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