Ni Shillong, ni Delhi, ni Bengaluru, ni Mumbai. El veneno alemán se ha quedado seco antes de cruzar la aduana. Scorpions ha fulminado de un plumazo su gira "Coming Home" por la India, dejando a miles de seguidores con la entrada en la mano y un palmo de narices. La noticia ha saltado este mismo sábado a través de la promotora BookMyShow Live, que ha soltado el jarro de agua fría: circunstancias médicas imprevistas que afectan directamente a los miembros de la banda. A estas alturas, con Klaus Meine rozando los 77 años, cualquier estornudo fuera de guion en Hannover hace que los cimientos del hard rock tiemblen.
La decepción es absoluta. Estamos hablando de una banda que no pisaba suelo indio desde 2007. Todo estaba listo para que el 21 de abril el estadio JN de Shillong vibrara con los himnos de seis décadas de historia, pero el equipo médico ha dicho "nein". Lo que iba a ser un baño de masas generacional para celebrar sus 60 años de trayectoria se ha convertido en un trámite administrativo de reembolsos automáticos que llegarán en un plazo de 7 a 10 días. No hay fechas de sustitución, no hay promesas de "nos vemos el mes que viene"; solo un comunicado aséptico que habla de salud y de "querer volver" cuando el calendario y las articulaciones lo permitan.
Es el riesgo de seguir en la carretera cuando ya has visto pasar todas las modas posibles. Klaus, Rudolf Schenker y Matthias Jabs estaban, según ellos mismos, en un momento de entusiasmo máximo, pero la realidad biológica es un muro contra el que no se puede pelear por mucho cuero que te pongas encima. La banda sigue en pie, pero esta vez el aguijón se ha quedado sin fuelle antes de tiempo, dejando a los fans indios esperando un milagro que, por ahora, se queda en la enfermería.
Al final, resulta que el tiempo es el único que de verdad sabe cómo silenciar al viento del cambio.

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