Lo de anoche en Michigan no lo salva ni el mejor de los himnos de instituto. Resulta que All-American Rejects tuvo que cancelar su cita en el FireKeepers Casino porque, literalmente, no tenían ni una púa que llevarse a la boca. La banda, tras meterse doce horas de carretera entre pecho y espalda para llegar a Battle Creek, se encontró con que la empresa encargada de su infraestructura les había jugado la peor de las pasadas: mandaron todo su equipo, instrumentos incluidos, en el camión de otra banda hacia la otra punta del país. Es el nivel de absurdo que alcanzas cuando confías tus herramientas de trabajo a alguien que confunde un itinerario con un mapa del tesoro perdido.
Los músicos se quedaron mirando al vacío en un escenario desierto mientras sus amplificadores viajaban hacia vete tú a saber dónde por una negligencia logística de dimensiones épicas.
A pesar de que los músicos y el staff técnico estaban allí presentes, sin sus cacharros la magia del directo es poco más que un karaoke triste, y decidieron no hacer pasar a sus fieles por semejante trance. La solución ha sido mover el evento al 7 de noviembre de 2026, una espera que se va a hacer eterna para quienes ya tenían la cerveza en la mano. La banda ha dejado caer que están bastante quemados con la empresa de transporte que les ha dejado "vendidos" de esta manera tan poco profesional.
No deja de ser irónico que un grupo que lleva décadas girando por el mundo se quede fuera de juego por un error que parece sacado de una comedia de enredos barata. Al final, los Fire Keepers tendrán que guardar las ganas de cantar a pleno pulmón hasta finales de año, esperando que esta vez el conductor del camión sepa distinguir entre Michigan y el resto del continente.
A este paso, sale más a cuenta que la próxima vez viajen con la guitarra a cuestas en el asiento del copiloto para evitar que acabe en un garaje de California por equivocación.
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