El golpe ha sido seco y definitivo. Split In Half ha decidido poner punto final a su trayectoria tras el vacío insalvable que ha dejado la partida de uno de sus pilares fundamentales. No hay espacio para medias tintas ni para intentar rellenar un hueco que pertenece a la historia de la banda; la formación ha optado por la honestidad brutal de bajar la persiana, pero no sin antes soltar un último coletazo que servirá de testamento sonoro para quienes les han seguido en el barro de las salas.
Antes de la despedida definitiva, la banda soltará tres temas inéditos que formarán parte de un split junto a los tipos de Dead Solace, una entrega que promete capturar esa esencia cruda que siempre les caracterizó. Además, ya preparan un último concierto para finales de verano, una cita que no será un trámite, sino el cierre necesario para enviar al proyecto al lugar que le corresponde con la intensidad que se merece. Es el adiós de unos tipos que entienden que, cuando el alma de un grupo se quiebra, lo más digno es quemar los últimos cartuchos y retirarse con la cabeza alta.
El mensaje de la banda es claro: gratitud a los seguidores, respeto a las salas que les dieron cobijo y un mandato para los que se quedan: seguir empujando los límites y apoyando el movimiento. Se van dejando un legado de honestidad y potencia, recordándonos que en este negocio la lealtad a los orígenes y a los compañeros está por encima de cualquier carrera comercial.
Toca exprimir esas últimas pistas y sudar la camiseta en ese show final, porque cuando el motor se para por respeto, el silencio que deja es absoluto.
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