A estos no los encierran en una vitrina ni aunque los bañen en oro del que reluce. Que se enteren ya en la capital del postureo: Iron Maiden ha pasado olímpicamente de la gala del Rock & Roll Hall of Fame porque tenían mejores planes, concretamente liarla en Australia. Según cuenta Billboard, mientras los mandamases del mundillo se ponen el esmoquin para la ceremonia del 14 de noviembre, Steve Harris y su tropa estarán a lo suyo, dándole candela al directo en Melbourne y Sídney. Para la Doncella, un estadio rugiendo vale mil veces más que una placa colgada en una pared de Ohio.
Rod Smallwood, el que maneja el cotarro, lo ha dejado meridiano: el compromiso con su gente está por encima de cualquier palmadita en la espalda. Nada de discursos soporíferos ni de sonrisas de plástico en la alfombra roja; ellos prefieren el calor del asfalto y la energía de la peña que lleva medio siglo siendo fiel. La gira del 50 aniversario es sagrada, y si coincide con una entrega de premios, pues aire, que los fans australianos no se quedan sin su ración de espectáculo por una estatuilla de latón.
Bruce Dickinson ya lo avisó con esa guasa que se gasta: que eso de los museos es para los que ya no tienen nada que decir, y ellos están más vivos que nunca. Los han metido en el club junto a figuras como Oasis o Billy Idol, pero a los Maiden les ha importado lo mismo que una nube de paso. Han elegido el sudor de la carretera en Oceanía antes que el aire acondicionado de Cleveland. Lo suyo es celebrar cinco décadas de historia donde de verdad se siente el pulso, rodeados de amplificadores y no de cristales limpios.
Al final, la jugada es de las que hacen época: si quieres ver a la banda más grande del planeta, búscate un sitio en la valla, porque en las fiestas de etiqueta no los vas a encontrar. Han demostrado que el espíritu de este tinglado no se vende por un reconocimiento oficial y que, mientras el cuerpo aguante, el único sitio donde aceptan honores es sobre las tablas.
Si quieres ver trofeos, vete a una exposición de antigüedades; si quieres que te vuele la cabeza, búscate la vida en la primera fila.
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